De Rio a Cracovia - Encuentro internacional de Pastoral Juvenil

Sassone di Ciampino (Roma) -- 10-13 aprile 2014

 

Desde que, en 1985, Juan Pablo II instituyó la Jornada Mundial de la Juventud, el evento tiene lugar cada año en las Iglesias locales con ocasión del Domingo de Ramos, y cada dos o tres años a nivel internacional en un lugar preestablecido, donde miles de jóvenes de todo el mundo se encuentran para celebrar su Jornada junto al Papa. Tal evento requiere un enorme trabajo de programación y preparación de parte de muchas personas. Entre los momentos clave de este proceso organizativo hay dos encuentros preparatorios internacionales – el primero en Roma y el segundo en la ciudad que acoge la celebración – en los que se intenta fomentar la participación de los responsables nacionales del mayor número posible de conferencias episcopales y de las principales asociaciones juveniles católicas internacionales. En el Encuentro Internacional sobre las JMJ “Río 2013 – Cracovia 2016”, que tuvo lugar en Sassone di Ciampino (Roma) del 10 al 13 de abril de 2014, participaron unos 300 representantes de 92 países y 45 movimientos, comunidades y asociaciones eclesiales.

El primer día de los trabajos se centró en el tema: “La JMJ de Río 2013, fiesta de la fe y la fraternidad”. Los miembros del Comité Organizador Local (COL) de la JMJ de Río expresaron su gratitud al Señor, porque el evento tuvo tanto éxito, a pesar de las dificultades que se tuvieron que superar. El cardenal Orani João Tempesta, arzobispo de Río, dijo: “¡Hemos visto a Dios en acción! Es hermoso poder mirar atrás y considerar que todo nuestro trabajo, todo el empeño de estos años ha sido poco en comparación con el obrar de Dios”. Numerosos delegados contaron las experiencias de sus grupos en Río, pidiendo explicaciones a los miembros del COL cuando era necesario. Uno de los aspectos más apreciados de los grupos en Brasil fue la cordial hospitalidad de parte de la población, y los responsables nacionales no han cesado de destacar la gratitud de sus jóvenes por ello.

Puesto que la experiencia de la JMJ no se limita a los seis días transcurridos en la ciudad del evento, en el Encuentro no sólo encuentran espacio los dos años precedentes de peregrinación de la Cruz y del Icono de la JMJ por todo Brasil, sino también los días que muchos grupos pasaron en las diferentes diócesis del país inmediatamente antes de la JMJ, la llamada “Semana Misionera”. Mons. Leonardo Ulrich Steiner, secretario de la Conferencia Episcopal Brasileña, y Mons. Eduardo Pinheiro da Silva, presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Juvenil, subrayaron que estas iniciativas implicaron un gran número de personas en las diócesis de Brasil. Un gran fruto de la JMJ es la renovada atención del mundo juvenil de parte de la Iglesia brasileña, junto al mayor protagonismo de los jóvenes como misioneros de Jesucristo.

Cinco delegados de diferentes áreas geográficas presentaron sus testimonios sobre los frutos pastorales de la JMJ 2013 en sus respectivos países: Bélgica, Indonesia, Líbano, Mozambique y Estados Unidos. Dijeron que los jóvenes se dejaron inspirar por el llamamiento del papa Francisco de ir por el mundo para proclamar a Cristo y a no olvidarse de los pobres. Durante la Semana Misionera estuvieron muy impresionados por el ejemplo que la población brasileña dio al respecto. Uno de los delegados contó de los esfuerzos heroicos de algunos jóvenes para poder participar en le JMJ de Río. Posteriormente se organizaron encuentros nacionales o diocesanos para que los jóvenes peregrinos de la JMJ pudieran compartir su experiencia con otros jóvenes.

Las dificultades de implicar a un mayor número de jóvenes en la JMJ varían de país en país. En algunos lugares la pobreza dificulta la participación de muchos jóvenes; en otros el problema es la distancia geográfica, o la falta de interés o de confianza de los mismos jóvenes para con la Iglesia. Por el contrario, el hecho de pertenecer a una minoría religiosa alienta a los jóvenes a participar en estos encuentros mundiales. También hemos visto que muchos jóvenes participaron en la JMJ a través de los medios de comunicación social, siendo esta una tendencia en aumento.

Todos los delegados participaron activamente en la discusión sobre la JMJ de Río. Emergieron dificultades muy grandes por parte de algunos, pero que para otros no lo fueron. Algunos se encontraron con barreras lingüísticas, mientras que otros siempre encontraron la manera de comunicarse. Para algunos el problema fue la falta de Wi-Fi, mientras que otros ni siquiera tenían teléfonos móviles. Algunos se esperaban catequesis de un nivel más elevado, mientras que otros estaban agradecidos al poder entenderlas incluso en un idioma distinto al suyo. Los delegados, al saber que el traslado de la Vigila y la Misa final desde la sede prevista de Guaratiba había sido necesaria por la lluvia continuada, limitaron sus observaciones sobre las dificultades experimentadas en Copacabana. No obstante, hicieron muchas sugerencias a los organizadores de la próxima JMJ.

Los trabajos de la primera jornada se concluyeron con el estreno del social movie “Bota Fé”, un montaje de videos hechos por los mismos peregrinos durante la JMJ. A continuación tuvo lugar la santa misa presidida en lengua portuguesa por el cardenal Tempesta.

El viernes 11 de abril, las intervenciones se centraron en la JMJ de Cracovia 2016. El cardenal Stanisław Dziwisz, arzobispo de Cracovia, habló del significado del evento para la ciudad de Juan Pablo II, iniciador de las Jornadas Mundiales de la Juventud. Allí la Iglesia necesita la ayuda de los jóvenes del mundo para “volver a poner en marcha las parroquias, hacer que los movimientos eclesiales salgan de sí mismos a encontrar a los jóvenes que están fuera de nuestros ambientes”. Mons. Henryk Tomasik, en nombre de la Conferencia Episcopal Polaca, dijo a los delegados que toda Polonia se transformará en un campus misericordiae, un campo de la misericordia para los jóvenes peregrinos que la visitarán en 2016. Los miembros del COL de Cracovia presentaron las estructuras y los programas en fase de realización para la preparación de la JMJ y recogieron las preguntas y observaciones de los delegados, muchos de los cuales tienen experiencia de las precedentes JMJ y conocen muy bien los problemas que se repiten. Al final de la sesión de trabajo, el cardenal Dziwisz presidió la celebración eucarística en lengua italiana. Después de la cena, el COL de Cracovia organizó un espectáculo de entretenimiento en el patio exterior; unos cien jóvenes provenientes de varias diócesis polacas, vestidos con sus trajes tradicionales, se exhibieron con bailes populares en los que incluso hicieron participar a los delegados, que con gusto accedieron, pasando así una agradable velada.

El día del sábado, 12 de abril, estaba dedicado a la reflexión sobre la pastoral juvenil. La mañana comenzó con la misa presidida en francés por el cardenal Stanisław Ryłko. Mons. Josef Clemens, secretario del Consejo Pontificio para los Laicos, inició a continuación los trabajos con una conferencia sobre “El compromiso de la Iglesia a favor de los jóvenes: de Juan Pablo II a papa Francisco”. Ilustrando los orígenes de la historia de las Jornadas Mundiales de la Juventud, y partiendo de los discursos y escritos que Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco dirigieron o dedicaron a los jóvenes, Mons. Clemens explicó que los tres pontífices, en relación de las nuevas generaciones, siguieron caminos parecidos pero con acentos diferentes. Juan Pablo II, que demostró un particular interés por los jóvenes desde el inicio de su pontificado en 1978, veía en ellos la esperanza de la Iglesia. Benedicto XVI destacó la urgencia de educar a los jóvenes en la fe, para que vieran en ella toda la belleza. Francisco pone en el centro la llamada misionera dirigida a todos, en particular a los jóvenes, para ir por el mundo sin miedo proclamando el Evangelio.

A continuación se aportaron una serie de experiencias desde el “campo”: “Iglesia, ¿dónde estás?” Las esperanzas de los jóvenes. Intervinieron el P. Daniel Ange, fundador de la escuela de oración y evangelización Jeunesse Lumière; Chiara Amirante, fundadora de la Comunidad Nuevos Horizontes, que se dedica a los jóvenes que sufren diferentes formas de dependencia; y Bernhard Meuser, promotor y coautor de Youcat, el catecismo para los jóvenes. Siguiendo con el tema “Iglesia, ¿dónde estás?, numerosos delegados contribuyeron al debate, hablando de las necesidades de los jóvenes en Siria, las cárceles, etc., y preguntándose cómo la Iglesia pudiera indicar el camino para construir un mundo mejor. Muchos pidieron que se pudiera difundir Youcat a bajo coste.

Las repuestas dadas por la pastoral juvenil en las Iglesias locales de los diferentes continentes emergieron en la tarde en una mesa redonda a través de los delegados de Australia, El Salvador, la Federación de las Conferencias Episcopales Asiáticas, la República Democrática del Congo y el Consejo de las Conferencias Episcopales Europeas. En algunos lugares los jóvenes participan en toda la programación pastoral, en otros se centran más en la acción social. En los países devastados por la guerra, la pastoral juvenil acentúa mucho la reconciliación. En el mundo occidental hay muy buenos resultados en el trabajo con los jóvenes, aunque no ocupen las portadas de los diarios.

El cardenal Ryłko cerró el encuentro recorriendo los puntos centrales de las tres jornadas de trabajo. De la jornada sobre la JMJ de Río recordó en modo particular las palabras de los organizadores sobre la importancia de la Cruz y los miles de jóvenes que la pudieron tocar mientras estaba en Brasil. Pasando a la jornada sobre Cracovia 2016, el cardenal comentó lo hermoso que es poder asistir al nacimiento de una nueva JMJ: “Todas las JMJ son iguales, pero cada una de ellas tiene su propia fisonomía, su identidad capaz de sorprendernos… ¡Cada nuevo nacimiento despierta tanta alegría, tantas expectativas, tantas esperanzas!”. En cuanto a la jornada sobre la pastoral juvenil, el cardenal Ryłko dijo que la JMJ tiene que servir como un momento de recarga espiritual para el compromiso de toda la Iglesia a favor de los jóvenes. De ella la pastoral juvenil tiene que sacar nuevas ideas, una nueva fuerza para desafiar a los jóvenes con propuestas exigentes. Estos tres días, vividos como un retiro espiritual, animará a todos a comprometerse aún más en su trabajo cotidiano a favor de los jóvenes. El cardenal subrayó en modo particular que el papa Francisco tiene tanto que decir y enseñar sobre la pastoral juvenil, y recomendó a los delegados a que tomen como guía la Evangelii Gaudium.

Los delegados se reunieron en la tarde en la capilla para una vigilia de adoración ante el Santísimo Sacramento. Al día siguiente se dirigieron a la plaza de San Pedro para participar en la santa mesa del Domingo de Ramos y la celebración diocesana de la JMJ 2014 junto al Papa y los jóvenes de Roma.

El primer día de l'Encuentro

El segundo día de l'Encuentro

El tercer día de l'Encuentro