Aprender a amar

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Del 24 al 28 de marzo pasado, se realizó en Rocca di Papa el X Fórum Internacional de los Jóvenes sobre el tema: " Aprender a amar ". Cuatro días de trabajo; dos encuentros con el Santo Padre, que dirigió un mensaje a los delegados; doscientos cincuenta participantes de 20 a 30 años, jóvenes comprometidos en modo concreto en la Iglesia, provenientes de unos noventa países y de una treintena de movimientos, asociaciones y comunidades internacionales. Estos son los números de un acontecimiento laborioso y apasionante, organizado por el Consejo Pontificio para los Laicos. Se realizó un trayecto de reflexión sobre el amor humano, tan rechazado en sus diferentes dimensiones como son la vocación, el matrimonio, la sexualidad, la familia, la vida consagrada y el sacerdocio.

 

 

« "Aprender a amar ": este tema es central en la fe y en la vida cristiana y me alegro de que tengáis ocasión de profundizar en él juntos. Como sabéis, el punto de partida de toda reflexión sobre el amor es el misterio mismo de Dios, pues el corazón de la revelación cristiana es este: Deus Caritas Est. Cristo, en su Pasión, en su entrega total, nos ha revelado el rostro de Dios que es Amor. […] Exhorto a los jóvenes presentes en este Foro a que traten, con todo el corazón, de descubrir su vocación al amor, como personas y como bautizados. Esta es la clave de toda la existencia » (Benedicto XVI, Mensaje a los participantes del X Fórum Internacional de Jóvenes).

De este modo, el Santo Padre ha querido introducir en su Mensaje el argumento de este décimo Fórum Internacional de los Jóvenes, delineando al mismo tiempo los objetivos del encuentro: el tema escogido para el evento es, en efecto, la " llave de toda la existencia ". "Amor " es la palabra esencial en el lenguaje de Dios y está en el centro de la reflexión del papa Benedicto XVI.

Los trabajos se iniciaron el miércoles 24 de marzo, en el centro de congresos "Mondo Migliore " de Rocca di Papa (Roma), con una sesión sobre el tema: "La vocación al amor ", introducida por el saludo de S.Em. el Card. Stanisław Ryłko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos. Aprender a amar « descubriendo de nuevo la castidad » para afirmar que « el matrimonio y la familia, que se basan en el amor » no son « realidades ya superadas y sin futuro », este es el sentido de su intervención introductoria. Sobre la institución del matrimonio y la familia pesan, recordó el cardenal, « los efectos devastantes de la revolución sexual de los años sesenta y setenta, que redujeron el amor y el sexo a un mero objeto de placer y del consumo de usar y tirar; la difusión masiva de los contraceptivos que ha cortado netamente el vínculo entre sexualidad, afectividad y procreación; y la ideología del " género " que atenta contra la sexualidad humana, considerada más como el producto de condicionamientos socioculturales que como el resultado de la constitución biológica de la persona ». En cambio, « es en el amor donde se manifiesta nuestra identidad más profunda: quiénes somos hoy y quiénes somos mañana. Es por eso que la preparación de los jóvenes, para que pudieran caminar con un " programa maduro interior de amor ", fue para Juan Pablo II el objeto de una preocupación particular ». En el contexto actual, « decidir a " aprender a amar " requiere el valor de ir contracorriente y la fuerza siempre necesaria para enfrentarse a un desafío ». El cardenal concluyó diciendo que « este Fórum, ciertamente, se plantea metas difíciles, pero intenta comunicar a todos los jóvenes como vosotros la esperanza y la alegría: el amor que Cristo nos enseña es hermoso y posible. Vale la pena aspirar a ello toda nuestra vida ».

Después de la lectura del mensaje del Santo Padre, ya anticipado al inicio de este artículo y leído por S.E. Mons. Josef Clemens, secretario del Consejo Pontificio para los Laicos, el responsable de la Sección Jóvenes, don Eric Jacquinet, presentó la dinámica de estos días de trabajo y sus protagonistas.

La primera ponencia estuvo a cargo de S.Em. el Card. Carlo Caffarra, arzobispo de Bolonia: " Creados para amar: la verdad y la belleza del amor ". En el centro de su conferencia figuró la vocación del hombre en el proyecto de Dios y los fundamentos de la vocación al amor: el amor esponsal y trinitario de Dios como fuente y modelo de esta vocación, la donación de Cristo como salvación y medida del amor humano, el don de sí como clave antropológica para comprender la verdadera libertad. No se dejaron de lado las dificultades del mundo contemporáneo: «Me pregunté: ¿Qué amenaza hoy la capacidad de un joven de escuchar la propuesta cristiana del amor? Contesté: el desbarate al que han sometido su yo. Un desbarate que ha deformado la relación del otro, reduciéndola a una relación espontánea y no libre: " tengo ganas de relacionarme con…"; y no: " quiero relacionarme con…". El amor sólo puede ser libre; sólo la persona libre es capaz de amar ».

En consecuencia « la propuesta cristiana se dirige al hombre para que regrese a la verdad de su primer origen. Es el don de la gracia que regenera, porque es el hombre en Cristo que no " vive para sí mismo " (cfr. Rom 14, 8), que es capaz de amar. Por último: proponer el amor y proponer el convertirse a Cristo y vivir en Él. Sólo así el hombre se encuentra a sí mismo, porque vuelve a encontrar la capacidad de amar ».

A la ponencia del Card. Caffarra siguieron algunos testimonios de los delegados.

En la tarde, continuaron los trabajos con una conferencia que tuvo una muy buena acogida y que despertó en los delegados muchas preguntas. El psicoanalista francés Mons. Tony Anatrella, consultor del Pontificio Consejo para la Familia, presentó una ponencia sugestiva sobre el tema: "Vivir y crecer en el amor verdadero: desafíos y dificultades para los jóvenes de hoy – Una mirada a la realidad juvenil actual ". Profundizó las causas de la fragmentación del yo en la sociedad contemporánea, los riesgos de una vida vivida con superficialidad, como en escaparate: «Exponer y poner la propia vida en Internet con la esperanza de crear relaciones de amistad, no es comprometerse concretamente para conocer, profundizar las relaciones y buscar a Dios […] Querer el amor en el exilio del propio yo es una ilusión. La palabra de Dios se encarnó en la persona de Cristo, que vino a salvarnos de estas ilusiones. Por medio de su resurrección descubrimos el significado del cuerpo y se manifiesta nuestra dignidad ».

Los trabajos del día concluyeron con la discusión entre los grupos lingüísticos según la pauta de cada día y con la celebración de la eucaristía.

Una mañana intensa, dedicada al tema "El amor como elección de vida ", abrió la jornada del jueves 25 de marzo. Después de la celebración de la solemnidad de la Anunciación, presidida por S.Em. el Card. Ennio Antonelli, presidente del Pontificio Consejo para la Familia, se iniciaron los trabajos con Moysés Louro de Azevedo Filho, brasileño, fundador de la Comunidad Católica Shalom que, con un coloquio titulado " La vida como vocación ", presentó su propio testimonio: «A través del encuentro personal con Jesucristo he podido experimentar y acoger el amor infinito de un Dios que me ama tanto hasta el punto de dar su propia vida para que yo tuviera la vida, y la vida en plenitud. Era la primera vez que comprendí que la felicidad no era sólo una palabra, una idea, sino una persona: Jesucristo, el Resucitado, que pasó por la cruz. Él es el Dios vivo, que ha ido a mi encuentro y que a través del dolor y las alegrías de mi vida puede llegar a mí personalmente y llamarme a seguirlo. Siguiendo sus huellas, he podido encontrar la paz. En él he encontrado el camino seguro de la verdadera felicidad, que nunca acabará. He entendido por fin la plenitud y el sentido de la vida y el contenido absoluto de la palabra " eternidad "».

¿Cómo se traduce el amor en las elecciones de la vida? El matrimonio, la vida consagrada y el sacerdocio son los estados de vida mediante los cuales el ser humano es llamado por Dios a contestar a su amor, amando como Él. Martin Bergeron e Ginette L’Heureux, responsables de los Équipes Notre-Dame en Canadá, dieron testimonio de la belleza y grandeza del matrimonio, sacramento de la Alianza de amor, camino de santidad y misión profética.

Entre las dos intervenciones, los jóvenes delegados tuvieron la posibilidad de sintetizar las ideas y problemáticas que surgieron en los trabajos de grupo del día precedente y, por medio de numerosas intervenciones, presentar así la propia realidad. Si en el mundo occidental el matrimonio es visto como un límite, en África predomina la mentalidad de que la mujer se adquiere y por ello es una mercancía. No obstante, la aspiración de los jóvenes hacia un ideal de vida de pareja rica, constructiva y fiel permanece muy fuerte. La labor de este Fórum será, pues, la de dar testimonio de la idea cristiana del matrimonio, proponerlo y hacer que los jóvenes de todo el mundo lo descubran como el fundamento de la propia felicidad y de una sociedad firme. Está la seguridad de que el Amor tendrá siempre la última palabra, a pesar de todos los problemas existentes.

En la tarde, los participantes tuvieron la oportunidad de encontrar al Santo Padre junto a los jóvenes de la diócesis de Roma y del Lacio para celebrar juntos, en la plaza San Pedro, el XXV aniversario de la Jornada Mundial de la Juventud. En un marco festivo, el papa Benedicto XVI dialogó con los jóvenes, respondiendo a sus preguntas e inquietudes, animándoles a realizar elecciones valientes en sintonía con el Evangelio.

La jornada del viernes 26 de marzo fue especialmente exigente, tanto por los argumentos tratados como por la cantidad de las intervenciones. Inspirándose en los contenidos surgidos en los días precedentes sobre el amor y el matrimonio cristiano, se presentó la visión cristiana de la sexualidad.

A Attilio Danese y Giulia Paola Di Nicola, de la Universidad de Chieti, autores de numerosos artículos y miembros de la Academia Internacional de Espiritualidad Matrimonial de Bruselas, les tocó la tarea de introducir la materia con una ponencia a dos voces, muy bien acogida, sobre: " La sexualidad, don de Dios, riqueza de la persona, lenguaje de comunión ". «Lo que decide una sexualidad feliz es la calidad de la relación interpersonal. Se aprende a amar a alguien cuando no se piensa en sacar de ahí un placer, sino que se desea el bien del otro, sacando en consecuencia de ahí una alegría gratuita. Por el contrario, el placer buscado en sí impide la verdadera íntima unión, porque ninguno quiere ser sólo un instrumento de la pasión del otro ». Con estas palabras comenzó su ponencia, que concluyó con el tema de la castidad: «¿Se puede amar íntimamente a su esposo/a y conservar la castidad? El camino del amor, aunque pase por vías tortuosas, persigue siempre la altura que tiene que ver con Dios. Siempre hay una relación entre amor y pudor que sacraliza la belleza, impide ofenderla y la cuida, como aquellos objetos preciosos que no se quisiera que fueran dañados por el polvo, desgastados por miradas indiscretas y desacralizados por manos posesivas ».

" La deriva de la sexualidad hoy " fue, en cambio, el argumento de una mesa redonda en la que participaron S.E. Mons. Jean Laffitte, secretario del Pontificio Consejo para la Familia (" Los efectos de la revolución sexual ") y Lola Velarde, del Instituto Europeo de Política Familiar ("La ideología del gender "), donde se analizaron los elementos más importantes de dificultad del vivir el don de la sexualidad en la plenitud del propio ser hombres y mujeres: disociación entre sexualidad y transmisión de la vida, liberalización de las relaciones sexuales, precocidad y promiscuidad en las relaciones sexuales, el feminismo ideológico, el rechazo de la maternidad, la banalización y comercialización de la sexualidad, pero también el subjetivismo como raíz de la visión del gender, el cambio ideológico de las relaciones entre los sexos y las graves consecuencias de la ideología del gender, la negación de la diferencia sexual y la promoción de la cultura gay.

Por ello, hay que " vivir la sexualidad según el diseño de Dios "; éste fue el argumento de los numerosos testimonios: la Hna. Mariana Martín, O.P., argentina, religiosa de la congregación de las Hermanitas del Cordero, contó su camino de licenciatura en ingeniería química a la misión en diferentes países del mundo; Chiara Amirante, fundadora de la Comunità Nuovi Orizzonti, comprometida en la evangelización, acogida, formación y orientación, con numerosos centros de servicios en Italia y en el extranjero, dio testimonio del compromiso en una comunidad; el P. José Luis Correa Lira, sacerdote chileno, autor de numerosos libros, contó el sentido del celibato sacerdotal.

Por último, una mesa redonda con el título: "Novedad de vida cristiana en la experiencia matrimonial: ¡un amor fecundo! ", donde participaron, de Rwanda, François-Xavier y Solange Ngarambe de la Comunidad del Emmanuel, Giovanni Paolo Ramonda de la Comunità Papa Giovanni XXIII, además algunos jóvenes esposos escogidos entre los delegados, mostraron las alegrías y dificultades de la vida diaria a la luz de la novedad de la vida cristiana de la experiencia matrimonial, contando, a través de la experiencia personal, la fecundidad del amor, la transmisión de la vida, el don de los hijos, el descubrimiento de la paternidad y la maternidad, el testimonio de una familia cristiana, la misión de educar a los hijos de Dios y, por último, la apertura de la familia y la acogida de los pobres.

El sábado 27 de marzo, concluyeron los trabajos del Fórum con el lema: " Prepararse al matrimonio cristiano ". Retomando el mensaje que el Santo Padre quiso dirigir a los jóvenes delegados y en el que se afirma que « la relación entre el hombre y la mujer refleja el amor divino de manera muy especial; por ello el vínculo conyugal asume una dignidad inmensa », se profundizó el camino de preparación al matrimonio cristiano a través de las intervenciones de Kari y Stephen Colella, comprometidos en la pastoral de la arquidiócesis de Boston (Estados Unidos), del español P. Leopoldo Vives Soto, de Alex y Maud Lauriot-Prévost, cofundadores con el P. Daniel-Ange de Jeunesse Lumière. Fueron tres intervenciones muy profundas que destacaron la importancia de un camino de preparación al matrimonio serio y completo, que ayude a los jóvenes a mirar todos los aspectos de su futura vida en común y a crecer juntos como familia en la fe, enriqueciéndose recíprocamente y ayudándose a superar las inevitables dificultades e incomprensiones.

S.E. Mons. Josef Clemens celebró a continuación la santa misa. Explicando el texto de la lectura propuesta por la liturgia, del profeta Ezequiel (Ez 37, 21-28), y a través de la imagen del profeta mismo pintada por Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, Mons. Clemens trazó en su homilía una " verdadera y propia escuela del amor de Dios ", cuyos elementos están « simbolizados por Miguel Ángel en los colores de la vestimenta de Ezequiel. Además del abundante rojo del amor verdadero y profundo, el azul claro nos recuerda la meditación, es decir la necesidad de una relación personal con Dios en la oración, y el morado la penitencia, es decir ¡la necesidad del perdón recíproco! ».

En la tarde, los responsables de los grupos lingüísticos presentaron en asamblea una síntesis de sus trabajos. A los delegados les impresionó mucho la imagen de una Iglesia viva, joven y universal, que se plantea los problemas de los hombres y encuentra en la Palabra de Dios, en la oración y en la celebración de la eucaristía las respuestas a las propias inquietudes. En la diversidad de culturas y carismas, los jóvenes descubrieron de estar unidos en el Espíritu Santo y en la fe. Los testimonios propuestos suscitaron mucho interés; fue muy importante que todas las vocaciones hayan sido presentadas, mostrando cómo, según el designio de Dios, éstas representan los diferentes caminos de una única vocación al amor.

Al cardenal Ryłko le correspondió hacer una síntesis de estos días de fecundo trabajo, con « enorme gratitud y un profundo sentido de responsabilidad, para que ninguna semilla se pierda ». Habló, sobre todo, de los grandes y fundamentales descubrimientos vividos por los jóvenes en el curso del Fórum: «Dios nos ama personalmente » es el primero y más importante. Después, es descubrimiento del amor verdadero, difícil y laborioso porque se construye sobre la entrega. A continuación, la belleza del matrimonio, es decir el amor entre hombre y mujer, que Cristo consagra en un Sacramento. Luego, el amor de quien decide servir a la Iglesia en el sacerdocio o quien elige la virginidad por el Reino de Dios. Por último, la belleza de ser cristianos. El cardenal Ryłko sacó de la experiencia del Fórum algunos consejos útiles para mantener viva esta experiencia y los dirigió a los jóvenes delegados: fiarse de Cristo y confiarle nuestra vida; educar la propia libertad entendida como capacidad de comprometerse totalmente, por toda la vida; volver a poner en juego la vida cada día a través del sacramento de la reconciliación. Un último consejo, quizás el más importante: comprometerse en la propia comunidad en construir una red de protección para sí mismo y para los demás. «El verdadero trabajo del Fórum comienza ahora, cuando regreséis a casa. Estoy seguro de que este Fórum os ha cambiado a cada uno de vosotros: Jesús, por medio de su palabra, ha cambiado algo en vosotros; ahora os toca a vosotros cultivar esta semilla y compartirla con los demás ».

Domingo 28 de marzo, los delegados vivieron junto a Benedicto XVI en Roma, en la plaza San Pedro, la XXV Jornada Mundial de la Juventud "Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? " (Mc 10, 17), con la mirada puesta ya en Madrid 2011. Pero antes del esperado encuentro con el Santo Padre, hubo un tiempo para la música y la fiesta, una gran y variopinta " feria " internacional con la cual los jóvenes quisieron agradecer al Consejo Pontificio para los Laicos por haber sido llamados a vivir esta extraordinaria experiencia. Para todos sólo queda ahora el desafío de la misión que el Santo Padre confía a los jóvenes en su Mensaje para el Fórum: «Estos días de formación mediante el encuentro, la escucha de las conferencias y la oración común deben ser también un estímulo para todos los jóvenes delegados a ser testigos ante sus coetáneos de lo que han visto y oído. Se trata de una auténtica responsabilidad, para la cual la Iglesia cuenta con ellos. Tienen un papel importante que cumplir en la evangelización de los jóvenes de sus países, para que respondan con alegría y fidelidad al mandamiento de Cristo: " que os améis los unos a los otros como yo os he amado " (Jn 15, 12) ».