La Cruz de los jóvenes

Viajando más de 30 años por todo el mundo para llegar a muchos jóvenes

Es conocida como la “Cruz del Año Santo”, la “Cruz del Jubileo”, la “Cruz de las JMJ”, la “Cruz peregrina”; muchos la llaman la “Cruz de los jóvenes”, porque ha sido entregada a los jóvenes para que la llevasen por todo el mundo, a todos los lugares y en todo tiempo. Ésta es su historia.

Era en 1984, Año Santo de la Redención, cuando el papa Juan Pablo II decidió que una cruz – como símbolo de la fe – debía estar cerca del altar mayor de la basílica de San Pedro, donde todos pudieran verla. Así fue instalada una gran cruz de madera, de una altura de 3,8 m, tal como él la deseaba.

Al final del Año Santo, después de cerrar la Puerta Santa, el Papa entregó esa misma cruz a la juventud del mundo, representada por los jóvenes del Centro Internacional Juvenil San Lorenzo en Roma. Éstas fueron sus palabras en aquella ocasión:

Queridos jóvenes, al clausurar el Año Santo os confío el signo de este Año Jubilar: ¡la Cruz de Cristo! Llevadla por el mundo como signo del amor del Señor Jesús a la humanidad y anunciad a todos que sólo en Cristo muerto y resucitado hay salvación y redención” (Roma, 22 de abril de 1984).

Los jóvenes acogieron el deseo del Santo Padre. Se llevaron la cruz al Centro San Lorenzo, que se convertiría en su morada habitual durante los períodos en los que aquélla no estuviera peregrinando por el mundo. La Cruz del Año Santo (así se denominaba en aquel entonces) hizo su primera peregrinación en el mes de julio, trasladándose a Múnich, Alemania, para el Katholikentag (Jornada de los Católicos). Al ser una simple cruz de madera, al principio la gente no entendía qué es lo que tenía de especial. Pero poco a poco se dio cuenta de que la Cruz estaba ahí en misión por deseo del Santo Padre. En la celebración eucarística conclusiva en el estadio de la ciudad, con 120.000 personas presentes, la Cruz estaba cerca del altar, desde donde todos la podían ver.

Durante el año 1984, los jóvenes llevaron la Cruz a Lourdes, Paray-le-Monial y a otras localidades de Francia, y fueron a Alemania en tres ocasiones. Al escuchar esta noticia, el Papa dijo: “La tienen que llevar también a Praga, al cardenal Tomasek”. En aquella época, Checoslovaquia estaba aún detrás de la cortina de hierro y por eso la Cruz, llevada por los jóvenes, habría sido un símbolo de la comunión con el Santo Padre.

En el mes de enero de 1985, en respuesta a la petición del Santo Padre, un grupo de jóvenes alemanes llevó la Cruz a Praga. El año 1985 había sido proclamado por la ONU Año Internacional de la Juventud; en el Domingo de Ramos participaron más de 300.000 jóvenes al encuentro con el Santo Padre en la plaza de San Pedro, y la Cruz estaba con ellos. Aquel año, la Cruz fue llevada a diversos países de Europa: Italia, Francia, Luxemburgo, Irlanda, Escocia, Malta y Alemania; en cada uno de estos lugares la Cruz, llevada en peregrinación, fue protagonista del Vía Crucis por las calles de las ciudades y participó en diversos encuentros juveniles. En el mes de diciembre de 1985 el papa Juan Pablo II anunció que a partir del siguiente Domingo de Ramos tendría lugar cada año una Jornada Mundial de la Juventud (A partir de 1986, las Jornadas Mundiales de la Juventud se celebrarían cada año a nivel diocesano. Desde el año 1987, con una periodicidad de dos a tres años, se han ido celebrando encuentros mundiales de jóvenes con el Papa en diversos países del mundo.)

En el año 1986, la Cruz estuvo presente en la celebración de la primera Jornada Mundial de la Juventud en la diócesis de Roma, que se realizó en la basílica de San Juan de Letrán el Domingo de Ramos. Para la Cruz fue un año rico en peregrinaciones y encuentros en Italia, Francia y Suiza.

1987 fue el año de la II Jornada Mundial de la Juventud, que tuvo lugar en Buenos Aires, en Argentina, reuniendo por primera vez a jóvenes de todo el mundo. Fue también la primera vez que la Cruz ingresó en el continente americano, a donde fue llevada unos días antes de las celebraciones. El Santo Padre recordó a los jóvenes los orígenes de aquella Cruz: “Preside hoy nuestro encuentro la gran Cruz que inició todas la ceremonias del Año Santo de la Redención, y que el Domingo de Pascua regalé a un grupo de jóvenes...”. Más tarde la Cruz regresó a Europa para algunos encuentros juveniles en Alemania, Francia y Grecia. También fue al Sínodo de los Obispos que se realizó en Roma en el mes de octubre.

En el año 1988, después de la celebración de la III Jornada Mundial de la Juventud de la diócesis de Roma en el Domingo de Ramos, la Cruz fue llevada a Alemania y Francia, y después atravesó de nuevo el Atlántico, esta vez para dirigirse a Steubenville en los Estados Unidos.

En 1989, la Cruz circuló por las diócesis de los Países Bajos; en agosto se dirigió a España, a Santiago de Compostela, para la IV Jornada Mundial de la Juventud, que vio un nuevo Encuentro Mundial de los jóvenes con el Papa. Allí estaba en medio de la multitud, junto a los jóvenes de San Lorenzo, para darle la bienvenida al Papa en la tarde de la Vigilia; la mañana siguiente, para la Misa, fue puesta en un lugar más céntrico. En el mes de octubre, la Cruz visitó por primera vez el continente asiático, dirigiéndose a Seúl (Corea) para el Congreso Eucarístico Internacional.

En el año 1990, la Cruz fue llevada a la V Jornada Mundial de la Juventud de la diócesis de Roma, el Domingo de Ramos. Regresó dos veces al continente americano: México y los Estados Unidos. Además visitó Francia, Alemania e Italia.

En el mes de agosto de 1991, con ocasión de la VI Jornada Mundial de la Juventud, la Cruz fue con los jóvenes a Czestochowa, en Polonia. Una vez más el Papa atrajo la atención de los jóvenes sobre la Cruz: “En medio a nosotros, que estamos en vigilia, se ha detenido la Cruz. Habéis traído hasta aquí esta Cruz y la habéis erigido en el centro de nuestra asamblea... La Cruz, el signo del inefable divino amor. Es el signo que revela que ‘Dios es amor’”. Después de esta jornada mundial, la Cruz visitó Alemania y Suiza.

El Domingo de Ramos de 1992, durante la celebración de la VII Jornada Mundial de la Juventud de la diócesis de Roma, la Cruz fue confiada a los jóvenes de Estados Unidos. En el momento del Ángelus, el Papa dijo: “Que la Cruz del Año Santo - ¡árbol de la vida! - que ahora pasará de las manos de los jóvenes polacos a aquéllas de los jóvenes llegados desde los Estados Unidos, acompañe vuestro camino de preparación”. Antes de iniciar su viaje por las diócesis estadounidenses, la Cruz fue llevada a Australia, donde los jóvenes también querían acogerla, aunque sólo fuera por un breve período.

En el año 1993, la Cruz inició su viaje por los Estados Unidos, presidiendo celebraciones, encuentros, conferencias y peregrinaciones en todo el país. Estuvo presente en la VIII Jornada Mundial de la Juventud que tuvo lugar en Denver en el mes de agosto. El Santo Padre dijo a los jóvenes allí reunidos: “Seguid la Cruz ‘peregrina’, andad en busca de Dios, porque podéis encontrarlo también en el corazón de una ciudad moderna”. La Cruz prosiguió su viaje por los Estados Unidos hasta finales de aquel año.

El Domingo de Ramos de 1994, durante la celebración de la IX Jornada Mundial de la Juventud de la diócesis de Roma en la plaza de San Pedro, una delegación de jóvenes de los Estados Unidos pasó la Cruz a una delegación de jóvenes de las Filipinas; de hecho el Santo Padre había dicho en Denver el año precedente: “La Cruz del Año Santo nos conducirá a un encuentro con el pueblo generoso y lleno de fe de las Filipinas”. Así la Cruz partió hacia las Filipinas donde emprendió una larga peregrinación por 79 diócesis del país, trasladándose en barco, llevada a cuestas por los jóvenes o con cualquier otro medio de transporte disponible.

En el mes de enero de 1995 se celebró la X Jornada Mundial de la Juventud en Manila. La Cruz llegó a esta ciudad algunos días antes de la celebración y fue llevada a los jóvenes reunidos en un Fórum Internacional de la Juventud, evento que tuvo lugar inmediatamente antes de la Jornada Mundial de la Juventud. Durante la vigilia del sábado por la tarde, el Santo Padre dijo: “La Cruz peregrina pasa de un continente al otro y los jóvenes de todas partes se reúnen para testimoniar juntos que Jesucristo es el mismo para cada uno, y su mensaje es siempre el mismo. En él no hay divisiones, ni rivalidades étnicas, ni discriminaciones sociales. Todos son hermanos y hermanas en la única familia de Dios”. Después de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud, la Cruz regresó a Roma y visitó varias ciudades y santuarios de Italia.

El Domingo de Ramos del año 1996, durante la celebración diocesana en Roma de la XI Jornada Mundial de la Juventud en la plaza de San Pedro, un grupo de jóvenes de Filipinas entregó la Cruz a una delegación de jóvenes de Francia. El Papa dijo en aquella ocasión: “Abrazar en este día la Cruz, pasarla de mano en mano, constituye un gesto muy elocuente. Es como si dijéramos: Señor, no queremos estar contigo sólo en el momento del ‘Hosanna’; pero, con tu ayuda, queremos acompañarte en el Vía Crucis como lo hizo María, Madre tuya y nuestra, y el apóstol San Juan. Sí, Señor, porque ‘Tú tienes palabras de vida eterna’, y nosotros hemos creído que precisamente tu cruz es palabra de vida eterna”. Después de la misa, los jóvenes franceses se llevaron la Cruz a su país, donde hizo su ingreso triunfal en la Catedral de Chartres, presenciando la Misa vespertina del Domingo de Ramos. Así comenzó su nueva peregrinación que la llevó a visitar 90 diócesis y Movimientos, también en Alemania y en los Países Bajos. Esta vez en Alemania se dirigió a Berlín, donde el Santo Padre tenía un encuentro con los jóvenes del lugar; la Cruz se quedó toda la noche con los jóvenes, recogidos en la oración.

En el año 1997 la Cruz continuó su peregrinación por Francia y los países vecinos (Austria y Bélgica), llegando a París en el mes de agosto para la XII Jornada Mundial de la Juventud. Retomando la costumbre iniciada en Manila, la Cruz fue llevada a los jóvenes reunidos para el Fórum Internacional de la Juventud. Después de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud, la Cruz regresó a Roma.

En 1998, durante la celebración de la XIII Jornada Mundial de la Juventud de la diócesis de Roma en la plaza de San Pedro, una delegación de jóvenes de Francia entregó la Cruz a una delegación de jóvenes de Italia, pues la próxima JMJ Mundial tendría lugar en Roma durante el Grande Jubileo. En su homilía del Domingo de Ramos, el Santo Padre dijo: “Queridos jóvenes, es a vosotros a quienes se vuelve a proponer el mensaje de la Cruz. Es a vosotros, que seréis los adultos del tercer milenio, a quienes se ha  confiado esta Cruz que en breves momentos será entregada de un grupo de jóvenes franceses a una representación de la juventud de Roma y de Italia. De Roma a Buenos Aires; de Buenos Aires a Santiago de Compostela; de Santiago de Compostela a Czestochowa; de Jasna Góra a Denver; de Denver a Manila; de Manila a París, ha peregrinado esta Cruz de un país a otro, de un continente a otro. Vuestra elección, queridos jóvenes es clara: descubrir en la Cruz de Cristo el sentido de vuestra existencia y la fuente de vuestro espíritu misionero”. Después de la santa misa, la Cruz comenzó a viajar por todo el territorio italiano.

La Cruz continuó su peregrinación por Italia en 1999. El  Domingo de Ramos, la Cruz estuvo presente en Turín durante un encuentro multitudinario de jóvenes, realizado en conexión televisiva con el Santo Padre y el Ángelus en la plaza de San Pedro. El Papa les dijo: “En estos meses está peregrinando por las diócesis de Italia la Cruz de las Jornadas Mundiales de la Juventud. Hoy ha llegado a Turín, donde los jóvenes del Piamonte y del Valle de Aosta se han dado cita para acogerla en la plaza de San Carlos. A ellos, que están unidos a nosotros mediante la televisión, les dirijo un saludo especial y les digo: ¡no tengáis miedo de acoger en vuestra vida la cruz de Cristo!...” En el mes de mayo, la Cruz se encontraba en Ancona cuando el Papa fue a visitar la ciudad. La peregrinación oficial del Jubileo de la Cruz en Italia inició en Roma en la basílica de la Santa Cruz de Jerusalén el 14 de septiembre.

En el año 2000 la Cruz prosiguió su peregrinación jubilar por Italia; en la última etapa fue llevada a cuestas de Mantua a Roma por un grupo de 200 jóvenes, que luego entregaron a los delegados del Fórum Internacional de Jóvenes con las siguientes palabras: “Durante el camino nos hemos enamorado profundamente de esta Cruz... pero somos de verdad felices de dárosla, porque esta Cruz no es nuestra, es la Cruz de todos y para todos. Más bien, entendemos que este gesto es para nosotros el último acto de nuestra peregrinación, pero también el inicio de una nueva vida, en la que la cruz no es más un trozo de madera, sino una cruz que todos los días debemos llevar con nosotros”. Entonces la Cruz fue llevada a la plaza de San Pedro para la apertura de la XV Jornada Mundial de la Juventud. La Cruz fue llevada a lo largo de un Vía Crucis desde el Foro Romano al Coliseo. Fue testigo de infinidad de jóvenes que se acercaron al sacramento de la reconciliación en el Circo Máximo y de más de dos millones de personas que participaron en la Misa final con el Santo Padre en Tor Vergata.

En 2001, en la celebración de Roma de la XVI Jornada Mundial de la Juventud en la plaza de San Pedro, la Cruz fue entregada por una delegación de jóvenes italianos a una delegación de jóvenes del Canadá. En aquella ocasión, Juan Pablo II preguntó: “¿Qué vemos en la cruz que se eleva ante nosotros y que, desde hace dos mil años, el mundo no deja de interrogar y la Iglesia de contemplar? Vemos a Jesús, el Hijo Dios que se hizo hombre para que el hombre vuelva a Dios”. Cruzando el Atlántico, la Cruz comenzó su larga peregrinación por el inmenso territorio canadiense, viajando en aviones privados o de línea, llevada en trineos, transportada en grúas, tractores, barcos de vela y de pesca; fue a visitar iglesias parroquiales, centros de detención de jóvenes, cárceles, escuelas, universidades, monumentos históricos nacionales, centros comerciales, calles del centro, parques y barrios nocturnos.

En el año 2002, la Cruz continuó su viaje por el Canadá, interrumpido por tres días en el mes de febrero, al ser llevada al Ground Zero, en Nueva York, como signo de esperanza para el pueblo de los Estados Unidos, poco después de la tragedia del 11 de septiembre. Después continuó la peregrinación por Canadá. El 28 de abril, un grupo de jóvenes de Ontario y del Quebec partió con la Cruz desde la Catedral María Regina Mundi de Montreal, para llevarla a pie hasta Toronto. Estos ‘portageurs’ transportaron la Cruz durante 43 días hasta llegar a la ciudad de la XVII Jornada Mundial de la Juventud. Durante el viaje y durante la JMJ de Toronto en julio, mucha gente vino para tocar la Cruz, para abrazarla y rezar junto a ella con fervor. En Toronto, la Cruz acompañó a los jóvenes en los mayores eventos de la Jornada Mundial de la Juventud; después partió de Canadá para dirigirse a Europa. Viajó por la República Checa desde el mes de agosto hasta finales de aquel año.

La Cruz, antes de pasar de manos de los jóvenes del Canadá a las de los de Alemania durante la misa del Domingo de Ramos de 2003, hizo un viaje a Irlanda para una misión juvenil. Una vez en Roma, para el Domingo de Ramos, Juan Pablo II introdujo un nuevo elemento: a partir de entonces el icono de María Salus Populi acompañaría la peregrinación de la Cruz (Este icono, que es una réplica del icono venerado en Santa María la Mayor en Roma, había estado presente en la JMJ 2000 durante la Vigilia y la Misa papal en Tor Vergata en Roma). El Papa dijo: “A la delegación que ha venido de Alemania le entrego hoy también el icono de María. De ahora en adelante, juntamente con la Cruz, este icono acompañará las Jornadas Mundiales de la Juventud. Será signo de la presencia materna de María junto a los jóvenes, llamados, como el apóstol san Juan, a acogerla en su vida”. Así la Cruz y el Icono empezaron su peregrinación por diferentes países de camino a Alemania. Estos fueron los países visitados: Noruega, España, Luxemburgo, Austria, Polonia, Eslovaquia, República Checa, Eslovenia, Hungría, Rumanía, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Suecia, Lituania, Dinamarca, Portugal, Francia, Irlanda, los Países Bajos y Suiza. En su visita a España, la Cruz y el Icono estuvieron presentes en la canonización de varios santos españoles y en una misa de jóvenes reunidos con Juan Pablo II.

El viaje por Europa continuó en el año 2004. La Cruz y el Icono fueron invitados a Inglaterra, Gales, Escocia, Italia, Bélgica, Bulgaria y de nuevo a Bosnia y Herzegovina. El 4 de abril, Domingo de Ramos, la Cruz y el Icono comenzaron su peregrinación por las diócesis de Alemania pasando por la Puerta de Brandemburgo en Berlín. Este acontecimiento pudo ser seguido a través de grandes pantallas por la gente presente en la plaza de San Pedro, reunida para la celebración de la XIX Jornada Mundial de la Juventud en la diócesis de Roma. En la homilía, el papa Juan Pablo II habló sobre la Cruz. Recordó a los jóvenes que ya pasaron veinte años desde que, en el Año Santo, él confiara la Cruz a los jóvenes del mundo. Él dijo: “Desde entonces, la Cruz sigue recorriendo numerosos países, como preparación para las Jornadas Mundiales de la Juventud. Durante sus peregrinaciones, ha recorrido los continentes: como antorcha que pasa de mano en mano, ha sido transportada de un país a otro; se ha convertido en el signo luminoso de la confianza que impulsa a las jóvenes generaciones del tercer milenio. Hoy se encuentra en Berlín”.

La peregrinación por Alemania continuó en 2005. En su camino, la Cruz y el Icono se encontró con los organizadores de la JMJ de todo el mundo, reunidos en Bensberg para el Encuentro Preparatorio de la JMJ 2005. El viaje por toda Alemania concluyó con una marcha de 40 días desde Dresde a Colonia, donde Cruz e Icono participarían en la XX Jornada Mundial de la Juventud. Éstos estaban presentes cuando jóvenes del mundo entero se encontraron con el papa Benedicto XVI. Después de las celebraciones, la Cruz regresó a Roma para una reparación que necesitaba urgentemente.

El Domingo de Ramos de 2006, una delegación de jóvenes alemanes entregó la Cruz y el Icono a una delegación de jóvenes australianos. En su homilía, el papa Benedicto XVI habló de la cruz como un signo de paz: “La nueva arma, que Jesús pone en nuestras manos, es la cruz, signo de reconciliación, de perdón, signo del amor que es más fuerte que la muerte. Cada vez que hacemos la señal de la cruz debemos acordarnos de no responder a la injusticia con otra injusticia, a la violencia con otra violencia; debemos recordar que sólo podemos vencer al mal con el bien, y jamás devolviendo mal por mal… Desde Colonia hasta Sídney, un camino a través de los continentes y las culturas, un camino a través de un mundo desgarrado  y  atormentado  por  la  violencia… Doy las gracias a los jóvenes que ahora llevarán por los caminos del mundo esta cruz, en la que casi podemos tocar el misterio de Jesús. Pidámosle que, al mismo tiempo, nos toque a nosotros y abra nuestro corazón, a fin de que siguiendo su cruz lleguemos a ser mensajeros de su amor y de su paz. Amén”. Después de la celebración del Domingo de Ramos, la Cruz y el Icono comenzaron su largo viaje a Australia viajando primero por África. Los países visitados en 2006 fueron: Senegal, Guinea Bissau, Gambia, Ghana, Togo, Burkina Faso, Níger, Camerún, Gabón, Congo-Brazzaville, Burundi, Ruanda, Tanzania, Malawi y Zambia. Obstáculos de todo tipo fueron superados para que el mayor número posible de jóvenes africanos pudieran rezar en presencia de la Cruz y el Icono. El retraso inicial se debió a una huelga aérea en Europa. En otra ocasión, la Cruz era demasiado grande, por lo que no pudo entrar en los aviones disponibles para el transporte, teniendo que buscar alternativas para el traslado.

El recorrido por África continuó en 2007. Los países visitados en los primeros meses del año fueron: Botsuana, Sudáfrica, Suazilandia, Mozambique y Madagascar. Muchas historias se podrían contar del viaje de la Cruz y el Icono en camión por las carreteras polvorientas de África. Una multitud de gente venía para darles la bienvenida con cantos y bailes, atrayendo esto a muchos otros de otras iglesias y religiones. Los encuentros con la Cruz y el Icono se usaron para instar a los jóvenes a convertirse en una “generación no-violenta”. Encabezaron varias marchas por la paz. En países que habían pasado por guerras civiles y genocidios, la llamada de “nunca más” era fuerte y clara cuando se reunieron en torno a la Cruz y el Icono. Después de este giro intenso por África, continuó el largo viaje a Australia haciendo una breve parada en Asia y reanudando su itinerario por Oceanía. Los países visitados fueron: Corea, Filipinas, Guam, Islas Marshall, Chuuk, Palau, Papúa Nueva Guinea, Islas Solomon, Timor Leste, Kiribati, Apia Samoa, Samoa Americana, Tahití, Tonga, Fiyi, Nueva Caledonia, Vanuatu y Nueva Zelanda. Para países tan lejos unos de otros y del resto del mundo, la general impresión que expresaron los jóvenes de allí era que la Cruz y el Icono les habían acercado más al mundo exterior. Estos símbolos de la JMJ han sido tocados por incontables personas de todo el mundo. A menudo eran saludados por cantidad de jóvenes ataviados con sus trajes típicos, echando flores. Viajaron en canoas a través de junglas y fueron llevados en procesión por las islas. Ayudaron a traer la reconciliación donde había tensión (Timor Leste), y confortaron a gente joven que recientemente había experimentado un severo terremoto y un tsunami (Islas Solomon). En el mes de julio, la Cruz y el Icono llegaron a Australia, comenzando así su peregrinación a lo largo del país que acogía la JMJ. Los jóvenes del equipo JCI (Journey of the Cross and Icon) llevaron un diario que recogía los detalles de la peregrinación, comenzando por la llegada en Sídney y la ceremonia de entrega por los neozelandeses, entre los que jóvenes maoríes y aborígenes australianos representaron sus respectivas ceremonias rituales. El relato del viaje habla de mar y desierto, calor y frío, conversiones y emociones, comunidades aisladas y cordiales bienvenidas.

La peregrinación por Australia continuó durante el año 2008, que concluyó con una peregrinación de 15 días por la arquidiócesis de Sídney, llevando a la XXIII Jornada Mundial de la Juventud con papa Benedicto XVI y jóvenes de todo el mundo. La Cruz tomó parte en el Vía Crucis que se representó en las calles y el puerto de Sídney. El Papa se refirió a los símbolos de la JMJ en su alocución durante la Vigilia en la tarde del sábado, donde dijo: “Reunidos delante de nuestra Cruz, que tanto ha viajado, y del icono de María, rezamos bajo el esplendor celeste de la constelación de la Cruz del Sur. Esta tarde rezo por vosotros y por los jóvenes de todo el mundo”. A los jóvenes les preguntó: “Como testigos cristianos, ¿cuál es nuestra respuesta a un mundo dividido y fragmentario? ¿Cómo podemos ofrecer esperanza de paz, restablecimiento y armonía a esas ‘estaciones’ de conflicto, de sufrimiento y tensión por las que habéis querido pasar con esta Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud?”. Después de la Jornada Mundial de la Juventud, la Cruz y el Icono viajaron en avión directamente a Roma. Después de visitar Lourdes en Francia, regresaron a Roma para nuevas reparaciones.

El Domingo de Ramos de 2009 fue la ocasión para la siguiente entrega de la Cruz y el Icono. El papa Benedicto XVI dijo: “Queridos amigos. Al término de esta liturgia, los jóvenes de Australia entregarán la Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud a sus coetáneos de España. La Cruz está en camino de una a otra parte del mundo, de mar a mar. Y nosotros la acompañamos. Avancemos con ella por su camino y así encontraremos nuestro camino…”. Al día siguiente los jóvenes, que habían llegado de España para la entrega de los símbolos de las JMJ, fueron recibidos en audiencia por el papa Benedicto XVI. El Papa les habló sobre el sentido de la Cruz y dijo: “El encuentro con la Cruz, que se toca y se lleva, se transforma en un encuentro interior con Aquel que en la Cruz murió por nosotros. El encuentro con la Cruz suscita en lo más íntimo de los jóvenes el recuerdo del Dios que quiso hacerse hombre y sufrir con nosotros. Me alegra saber que esta Cruz que habéis recibido la llevaréis en procesión el Viernes Santo por las calles de Madrid para que sea aclamada y venerada”. La Cruz y el Icono fueron llevados a España donde recibieron una calurosa bienvenida en la catedral de Madrid. Antes de continuar su peregrinación por España, la Cruz fue llevada a Italia y Polonia para conmemorar la entrega de la Cruz a los jóvenes durante el Año Santo 25 años atrás. Visitó además la ciudad de Aquila en Italia, devastada poco antes por un terrible terremoto. A continuación, la Cruz y el Icono prosiguieron su peregrinación por España, comenzando por la arquidiócesis de Madrid.

La Cruz y el Icono pasaron el año 2010 recorriendo la Península Ibérica y sus islas, incluyendo las Islas Canarias. Asimismo hicieron breves visitas en Lourdes y Fátima. La gente se esmeró mucho preparando y organizando las ceremonias y liturgias en los lugares por donde pasaron.

La peregrinación continuó por España en 2011 hasta que era tiempo para la XXVI Jornada Mundial de la Juventud en Madrid. La Cruz y el Icono estaban presentes en muchos eventos, incluyendo el Vía Crucis por las calles de Madrid. Una vez concluida la Misa final, tuvo lugar la entrega de los símbolos, traspasando el cuidado de la misma de la juventud española a los jóvenes de Brasil. Benedicto XVI les dijo: “Queridos amigos, antes de despedirnos, y a la vez que los jóvenes de España entregan a los de Brasil la Cruz de las Jornadas Mundiales de la Juventud, como Sucesor de Pedro, confío a todos los aquí presentes este gran cometido: Llevad el conocimiento y el amor de Cristo por todo el mundo. Él quiere que seáis sus apóstoles en el siglo veintiuno y los mensajeros de su alegría. ¡No lo defraudéis!”. En el mes de septiembre de aquel año, la Cruz y el Icono empezaron su viaje a lo largo y ancho de Brasil. La juventud de São Paulo les dio una calurosa bienvenida y procedió a su envío mediante el “Bota Fé”.

La gira por Brasil continuó en 2012 cruzando la frontera una vez para visitar dos santuarios marianos en Uruguay. Puesto que Brasil es un país enorme y con muchas diócesis, la Cruz y el Icono sólo pudieron quedarse dos o tres días en cada una de ellas. Esos días estaban repletos de celebraciones, ceremonias, visitas a colegios, instituciones, enfermos, encarcelados, a quienes se estaban recuperando de dependencias y a muchos otros, que fueron confortados al tocar la Cruz.

En 2013, la “Bota Fé” continuó su gira por Brasil y llegó a Río de Janeiro para la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud. El papa Francisco habló de la Cruz de las JMJ en su alocución durante el Vía Crucis en Copacabana. Recordó a los jóvenes que fue Juan Pablo II el que les había dado la Cruz en 1984, y les dijo: “Desde entonces, la Cruz ha recorrido todos los continentes y ha atravesado los más variados mundos de la existencia humana, quedando como impregnada de las situaciones vitales de tantos jóvenes que la han visto y la han llevado. Queridos hermanos, nadie puede tocar la Cruz de Jesús sin dejar en ella algo de sí mismo y sin llevar consigo algo de la cruz de Jesús a la propia vida. Esta tarde, acompañando al Señor, me gustaría que resonasen en sus corazones tres preguntas: ¿Qué han dejado ustedes en la Cruz, queridos jóvenes de Brasil, en estos dos años en los que ha recorrido su inmenso país? Y ¿qué ha dejado la Cruz en cada uno de ustedes? Y, finalmente, ¿qué nos enseña para nuestra vida esta Cruz?”.

Cabe señalar aquí que el aumento del uso de las redes sociales significaba que fotografías y vídeos del viaje de la Cruz y el Icono eran compartidos online por los jóvenes como también por las conferencias episcopales, las diócesis, las parroquias y los sitios Internet. Puesto que a las jóvenes generaciones les encanta compartir sus experiencias online, cada uno puede seguir ahora el proceso desde cualquier parte del mundo.

La Cruz y el Icono estuvieron de nuevo en Roma en 2014 para el Domingo de Ramos, ocasión en que los jóvenes de Brasil los entregaron a los jóvenes de Polonia, que a su vez se los llevaron para celebrar después la Pascua de Resurrección en Poznan. En el mes de junio la peregrinación cruzó las fronteras para llegar a otros países de Europa Central y Oriental, visitando hasta finales de ese año Bielorrusia, Lituania, Letonia, Rusia, Ucrania, Moldavia, Rumanía, Hungría, Eslovaquia y la República Checa. La Cruz y el Icono recorrieron en aquel año grandes distancias, llevando con sí un mensaje de paz. Este mensaje se sintió en modo particular en Ucrania, donde la oración de los jóvenes era un grito por la paz y un signo de solidaridad para con sus compañeros de la parte oriental del país.

La Cruz y el Icono viajaron por Polonia en 2015 y 2016 hasta la Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia en el mes de julio. Una vez más, la Cruz tuvo un papel destacado en el Vía Crucis de la JMJ. Mientras lo rezaban y lo representaban en un modo muy creativo y conmovedor, la Cruz fue llevada por el Parque de Błonia por diferentes grupos de jóvenes, que representaban la universalidad de la Iglesia y los sufrimientos que persisten en el mundo de hoy.

Después de la JMJ, la Cruz y el Icono regresaron a Roma y estuvieron presentes en algunos encuentros en el Aula Pablo VI, incluyendo la audiencia con las víctimas del terremoto que tuvo lugar en el centro de Italia. El Domingo de Ramos de 2017, en la Plaza de San Pedro, jóvenes de Polonia los entregaron a la delegación de jóvenes de Panamá. Así, la Cruz y el Icono partieron una vez más como precursores de la JMJ. Atravesaron de nuevo el Atlántico para emprender esta vez la peregrinación por América Central y los países vecinos.

Se recorren grandes distancias, y cada vez son más y más jóvenes que están profundamente tocados por la Cruz de las JMJ y el Icono. La peregrinación continúa, pasando de mano en mano, de país a país y de generación a generación…

 

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