19 de mayo de 2017
Fùtbol

¡Sed testigos de lealtad, de honestidad, de armonía y de humanidad!

A las 10.30 horas del martes 16 de mayo, en la sala Clementina del Palacio Apostólico, el Papa Francisco recibió en audiencia a los Dirigentes de la Liga Nacional Profesional de la Serie A y a los Dirigentes y jugadores de los equipos de fútbol Juventus y Lazio. El encuentro tuvo lugar con ocasión de la final de la “Copa de Italia”. También asistieron al encuentro los árbitros y varios jóvenes representando a todos aquellos que participaron en la Junior Tim Cup, el torneo de fútbol a 7 sub 14 patrocinado por la Liga Serie A, TIM y el Centro Deportivo Italiano. A continuación publicamos las palabras del saludo que el Santo Padre dirigió a los presentes:

Queridos amigos,

tengo el placer de encontrarme con vosotros la víspera de la final de la "Copa de Italia". Doy las gracias al Presidente de la Federación de Fútbol de Italia por sus amables palabras; y felicito a los dos equipos, Juventus y Lazio, que, además de conseguir excelentes resultados, son muy queridos de los deportistas. Esto os compromete aún más a dar testimonio de los verdaderos valores del deporte.
Por ello, deseo reflexionar brevemente con vosotros sobre la importancia del deporte en nuestro tiempo. Teniendo en cuenta la fascinación y el impacto que el fútbol profesional ejerce sobre las personas, especialmente sobre los jóvenes, tenéis una gran responsabilidad. Aquellos que son considerados ‘campeones’ se convierten fácilmente en figuras de referencia.

Por lo que cada competición es una prueba de equilibrio, de dominio de sí mismos, de respeto de las reglas. El que, con su propio comportamiento, sabe dar prueba de todo ello, se vuelve un ejemplo para sus admiradores. Y esto es lo que os deseo a cada uno de vosotros: sed testigos de lealtad, de honestidad, de concordia y de humanidad.

Lamentablemente, a veces en los estadios se dan episodios de violencia que turban el desarrollo sereno de los partidos y la sana diversión de la gente. Deseo que, por cuánto está en vuestro poder, siempre podáis ayudar para que la actividad deportiva permanezca como tal y que, gracias al compromiso personal de todos, sea motivo de cohesión entre los deportistas y en toda la sociedad. 

Muchas gracias por vuestra visita y ¡os deseo que juguéis un buen partido! Imploro para vosotros, vuestras familias y seres queridos la bendición del Señor. Y os pido por favor que recéis por mí.