El Dicasterio, a través de la Sección para la Familia, se dedica al cuidado pastoral de la familia, protege la dignidad y el bien basados en el sacramento del matrimonio, apoya sus derechos y su responsabilidad en la Iglesia y en la sociedad civil, a fin de que la institución de la familia siempre pueda ser capaz de cumplir sus funciones tanto en el ámbito eclesial como en el social. Su tarea consiste, de igual modo, en discernir los signos de los tiempos que favorecen a la familia, hacer frente a los desafíos que se le presentan y plasmar el designio de Dios en el matrimonio y la familia. Seguir las actividades de los institutos, asociaciones, movimientos eclesiásticos y organizaciones católicas, nacionales e internacionales, cuya finalidad es servir al bien de la familia. En el ámbito de la pastoral familiar, el Dicasterio se encarga de una comprensión más profunda de la doctrina sobre la familia y su difusión a través de una catequesis adecuada; fomenta los estudios sobre la espiritualidad del matrimonio y la familia y su aspecto formativo, asimismo proporciona directrices para los programas de formación para las parejas de novios que se preparan para el matrimonio y para parejas jóvenes; también proporciona directrices para los programas pastorales que apoyen a las familias en la educación de los jóvenes en la fe y en la vida eclesial y social, con particular atención hacia los pobres y marginados. Finalmente, el Dicasterio, favorece la apertura de las familias a la adopción y custodia de los hijos y al cuidado de los ancianos, haciéndose presente en las instituciones civiles para apoyar este tipo de prácticas. Para lograr estos objetivos y para promover una dirección común en los estudios sobre el matrimonio, la familia y la vida, el Dicasterio tiene una relación directa con el Pontificio Instituto Juan Pablo II para los Estudios sobre el Matrimonio y la Familia, tanto con la sede central en Roma como con las sedes y centros asociados en el extranjero.