Encuentro anual de asociaciones y movimientos eclesiales

Roma, 13 de junio de 2019

El habitual encuentro anual con los responsables y representantes de las asociaciones y los movimientos eclesiales reconocidos por el Dicasterio y más difundidos en el mundo, tuvo lugar en el Aula de la Congregación de la Curia General de los Jesuitas. El tema de la jornada fue “Prevención de los abusos sexuales: el compromiso de las asociaciones y los movimientos eclesiales”

Prevención de los abusos sexuales: el compromiso de las asociaciones y movimientos eclesiales

48060587192_b9e456698d_c

Para cumplir con su tarea de acompañar la vida y el desarrollo de las agregaciones de fieles, el Dicasterio se reunió de nuevo este año con los moderadores y dirigentes de los movimientos y asociaciones internacionales más extendidos en el mundo. El tema en torno al cual se desarrolló el encuentro – “Prevención de los abusos sexuales: el compromiso de las asociaciones y movimientos eclesiales” – toca un aspecto de la vida de la Iglesia que está emergiendo seriamente en estos tiempos, y el Dicasterio no ha querido dejar de estar presente en estas entidades para hacerles tomar conciencia de este problema y de su necesaria prevención.

Más de un centenar de responsables de grupos internacionales participaron en el encuentro, que tuvo lugar en la Sala de la Congregación de la Curia General de los Jesuitas, en Roma, el pasado 13 de junio. La jornada comenzó con la presentación del Prefecto del Dicasterio, el cardenal Kevin Farrell, quien inmediatamente contextualizó el tema del encuentro, recordando a los presentes el cuidado y la urgencia con que el Papa Francisco pide a todo el pueblo de Dios que actúe, mirando a la cara una realidad que es dura y que ha sido encubierta demasiado tiempo; una realidad que debe ser afrontada de manera honesta y con parresia para que el tema deje de ser tabú, procediendo así a la “limpieza” necesaria y poniendo en marcha una prevención adecuada.

La mañana continuó con una charla de la Dra. Linda Ghisoni, Subsecretaria del Dicasterio, quien, haciendo referencia a su experiencia en el congreso “La protección de los menores en la Iglesia”, celebrada en febrero con los presidentes de las Conferencias episcopales del mundo, hizo hincapié en la responsabilidad eclesial compartida que incumbe a cada bautizado. A continuación, tuvieron lugar algunos testimonios de las víctimas que destacaron la estrecha relación entre los abusos de poder, la conciencia y la sexualidad.

Seguidamente, el Dr. Philip Milligan, responsable de la Sección Jurídica del Dicasterio, mostró cuáles son los instrumentos jurídicos que posee la Iglesia para tratar los casos de abusos sexuales de menores y personas vulnerables. Se refirió en particular al reciente Motu proprio Vos estis lux mundi (7 de mayo 2019) para explicar la definición de “persona vulnerable” formulada por el Papa Francisco, que considera así a las personas que “incluso de manera ocasional” están limitadas en su capacidad de comprender o querer o incluso de “resistir a la ofensa”.

Por la tarde fue el padre Hans Zollner, S.I., presidente del “Centre for Child Protection”, quien mostró a los presentes un amplio panorama de lo que la Iglesia está haciendo para hacer frente al flagelo de los abusos y de cómo se pueden organizar las asociaciones, que necesariamente deben tener en cuenta la legislación del lugar donde viven y trabajan, empeñándose en la prevención.

Finalmente, los responsables de dos asociaciones proporcionaron pruebas directas de quienes se han enfrentado a casos de abusos en sus respectivas asociaciones.

La jornada finalizó con la intervención de Don Giovanni Buontempo, responsable del Dicasterio para las relaciones con los Movimientos y Asociaciones, quien exhortó a los presentes a sentirse parte activa en el proceso de toma de conciencia que debe llegar a toda la Iglesia, a todo el pueblo de los fieles, aprovechando sobre todo la red de relaciones entre grupos y familias que se establece dentro de los movimientos para formar e informar; y, por último, a partir de las palabras del cardenal Kevin Farrell: un llamamiento sincero a actuar responsablemente, dotándose de todos los medios para reconocer los abusos, combatirlos, prevenirlos mediante una formación adecuada y previendo la elaboración de directrices y procedimientos ya solicitados por el Dicasterio.