13 de diciembre de 2016

Encarnar el Evangelio

La homilía del Papa Francisco en la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe: “Celebrar a María para hacer memoria de la madre”

Celebrar a María para “hacer memoria de la madre, hacer memoria de que no somos ni seremos nunca un pueblo huérfano. ¡Tenemos una Madre! Y donde está la madre hay siempre presencia y sabor de hogar. Donde está la madre, los hermanos se podrán pelear pero siempre triunfará el sentido de unidad”. He aquí algunas de las palabras que el Papa Francisco pronunció en su homilía durante la Misa en la Basílica de San Pedro, con motivo de la Fiesta de la Virgen de Guadalupe, patrona de las Américas y de las Filipinas.
“Qué difícil es – prosiguió el Papa Francisco – presumir de la sociedad del bienestar cuando vemos que nuestro querido continente americano se ha acostumbrado a ver a miles y miles de niños y jóvenes en la calle que mendigan y duermen en las estaciones de trenes, del metro o donde encuentren lugar. Niños y jóvenes explotados en trabajos clandestinos u obligados a conseguir alguna moneda en el cruce de las avenidas limpiando los parabrisas de nuestros autos y sienten que en el «tren de la vida» no hay lugar para ellos”.
Seguidamente, el Papa reflexionó sobre las familias “marcadas por el dolor al ver a sus hijos víctimas de los mercaderes de la muerte”. “Qué duro es – subrayó – ver cómo hemos normalizado la exclusión de nuestros ancianos obligándolos a vivir en la soledad”, o ver a las mujeres, algunas, desde niñas y adolescentes, sometidas a múltiples formas de violencia dentro y fuera de casa.
Sin embargo, “donde está la madre, no faltará la lucha a favor de la fraternidad”, dijo el Papa Francisco contado lo mucho que le han siempre impresionado en América Latina “esas madres luchadoras que, a menudo ellas solas, logran sacar adelante a sus hijos”. “Así es María con nosotros: somos sus hijos”, y Ella es “Mujer luchadora frente a la sociedad de la desconfianza”, “Mujer – concluyó – que lucha para potenciar la alegría del Evangelio” y “para darle «carne» al Evangelio”.