02 de diciembre de 2016

La unidad se hace al andar, saliendo al encuentro de las familias con dificultades

El Papa Francisco ha repetido en varias ocasiones, haciendo referencia al diálogo ecuménico, que la unidad se hace al andar. En el texto publicado hoy en el Osservatore Romano, su hermano Bartolomé – es así como a Pedro le gusta llamar a Andrés – parece precisar esta frase, añadiendo la dirección de dicho camino.

La unidad se hace al andar, y yendo al encuentro de las familias en dificultad. El Patriarca Ecuménico une la Amoris Laetitia a su visita al campamento de refugiados de Moria, realizada precisamente durante el período en que se publicó la Exhortación Apostólica. Él afirma que “lo que inmediatamente apareció claro a entre ambos, mientras veíamos los rostros tristes de las víctimas heridas por la guerra, fue que todas aquellas personas eran los únicos miembros de sus familias, familias despedazadas y destrozadas por la hostilidad y la violencia”.

La visita a Lesbos fue uno de los eventos más importantes del Jubileo de la Misericordia y el vínculo que Bartolomé establece entre dicho evento y la Amoris Laetitia muestra cómo la comunión entre las Iglesias crece en la medida en que nos acercamos a las familias heridas para ungirlas con el ungüento de la misericordia.

Bartolomé indica un camino que, al mismo tiempo que va al encuentro de los hombres, puede acercar a los hermanos separados: se trata de dar a conocer “la infinita caridad y la incondicional compasión de Dios vivo para las almas más vulnerables”. En el corazón de todo está la ternura de Dios para las familias.

http://www.osservatoreromano.va/it/news/compassione-del-dio-vivente