25 de septiembre de 2017
Asociaciones y Movimientos

Carismas que hay que acompañar

Signos positivos de diálogo y colaboración entre obispos japoneses y movimientos eclesiales

Está por finalizar la visita pastoral en Japón del cardenal Fernando Filoni, prefecto de la Congregación para la evangelización de los pueblos. El Papa Francisco, con motivo de la visita, ha enviado a los obispos locales una carta en la que destaca la gran contribución que pueden aportar los movimientos a la misión evangelizadora de la Iglesia. “Con su impulso evangelizador y su testimonio, – escribe el Santo Padre – pueden ser de ayuda en el servicio pastoral y en la missio ad gentes.

De hecho, en las últimas décadas, el Espíritu Santo ha suscitado y suscita en la Iglesia hombres y mujeres que desean, con su participación, vivificar el mundo en el que operan, y a menudo involucrando a sacerdotes y religiosos, que también son miembros de ese Pueblo al que Dios llama a vivir plenamente su misionaridad. Tales realidades contribuyen a la obra de evangelización”. Así mismo, invita a los obispos japoneses a “conocer y acompañar los carismas” ya que se encuentran en sus filas laicos animados por un gran impulso misionero.

El obispo de Niigata y presidente de Caritas Japón, monseñor Tarcisio Isao Kikuchi, definió el mensaje del Papa como un “estímulo para todos”: “Me hace muy feliz leer que el Santo Padre ha subrayado perfectamente nuestros desafíos en lo que respecta la evangelización en Japón. Creo que puedo decir claramente que nosotros, los obispos japoneses, añadió, entendemos plenamente y estamos completamente de acuerdo con lo que el Papa dice en el mensaje sobre la importancia carismática de los movimientos”.

Seguidamente, después de las etapas de Fukuoka, Nagasaki, Hiroshima, Osaka y Sendai, el prefecto de la Congregación para la evangelización de los pueblos ha vuelto a Tokyo, donde ha encontrado a los seminaristas y los ha invitado a tener valor: en un país en el que, dijo el cardenal Filoni, existe una gran preocupación por la falta de vocaciones, los futuros sacerdotes han de ser conscientes de que “el futuro de la Iglesia” depende también de su “generosa donación a Dios” en una sociedad “en la que muchos todavía no conocen la buena nueva de la salvación en Cristo”.