25 de enero de 2017

Morir por el Evangelio en Sudán del Sur

Se trata de una historia de martirio casi anónima. Fue Jesús Aranda, párroco de la iglesia del Sagrado Corazón de Lómin, en el área urbana de Kajo Jeki, quién transmitió la noticia. Nos dijo que su único nombre era Lino, como el primer sucesor de Pedro en Roma, que murió durante la persecución de Diocleciano. El párroco además añadió que se trataba de un catequista muy activo que murió en un tiroteo entre las fuerzas gubernamentales y las del SPLM-IO. Estas dos fuerzas se disputan desde hace años la supremacía del estado más joven del mundo.

La Iglesia de Sudán del Sur quiere que el sacrificio involuntario de Lino puede ser un aviso para las partes en conflicto para que comiencen un verdadero proceso de reconciliación y así eviten destruir la nación.

Este es el segundo agente pastoral asesinado desde el comienzo de 2017; su historia nos muestra que hoy en día el cristianismo, incluso aún más que en los primeros siglos, se ha convertido en una religión de mártires, como lo ha afirmado el Papa Francisco en muchas ocasiones, la última fue en el Ángelus del 26 de diciembre 2016: “Cuando leemos la historia de los primeros siglos, aquí, en Roma, leemos mucha crueldad contra los cristianos; yo os digo: la misma crueldad existe hoy y en número mayor contra los cristianos”.