31 de mayo de 2017
Albania

Rezaba ante aquella pared porque allí estaba Jesús

Visita ad Limina de los obispos de la Conferencia episcopal de Albania.

“Rezaba ante aquella pared porque allí estaba Jesús”. Estas son las palabras, transmitidas por don Simon Kulli, Administrador Diocesano de Sapë, durante la visita ad Limina de los obispos de Albania al Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, de un anciano albanés que, después del fin del régimen comunista, reveló a sus seres queridos, ya que sus familiares habían llegado a pensar que se había vuelto loco. En la pared, de la que se está hablando, había escondido una cruz para no tener que entregarla a los encargados de la seguridad del partido y para preservar la presencia del Señor en su casa.

Escuchando este relato uno se da cuenta de las dificultades de la vida de los cristianos durante el comunismo en Albania, el único país de los del bloque del Este, donde se prohibió la práctica, incluso privada, de la fe. Enver Hoxha trató de cerrar el cielo sobre Albania y quiso construir un régimen más que ateo, “antiteísta” como lo define el arzobispo de Tirana, Mons. Frendo.

En 25 años de libertad la Iglesia Católica ha vuelto a renacer y este hecho queda confirmado por las palabras de los obispos sobre todo al hacer referencia a las familias y a los laicos católicos. Mons. Ottavio Vitale, Obispo de Lezhë - publicamos una entrevista con él-, explicó que: “en los últimos diez años las familias han madurado considerablemente. Ya no están atadas a las tradiciones, sino que siguen las pautas de la Iglesia. Esto se manifiesta en particular en la seriedad con la que las parejas se preparan al matrimonio y en su colaboración en nuestras iniciativas. La contribución de los laicos es menos clerical que en el pasado”.

Por supuesto no faltan las sombras, a menudo relacionadas con las dificultades económicas que, por citar un ejemplo, obligan a las parejas jóvenes a vivir en ciudades o países diferentes por motivos laborales, o el hecho de que en algunas zonas rurales se sigan realizando los matrimonios por conveniencia, pero en general podemos decir que se está dando un “crecimiento espiritual de las parejas”.

“Nuestras iglesias están llenas de gente joven, - añadió - a veces incluso hemos de limitar el número debido a problemas logísticos. En las JMJ de Cracovia participaron 400 jóvenes, pero podrían haber sido muchos más si hubiésemos tenido más posibilidades económicas”. Durante la visita ad Limina también se habló de la participación de delegaciones albanesas al Encuentro Mundial de las Familias en Dublín y a las Jornadas Mundiales de la Juventud en Panamá.

El cardenal Farrell concluyó la reunión agradeciendo a los obispos de Albania “el ejemplo que nos dan: después de lo que han sufrido ¡no es fácil seguir siendo cristianos!”