14 de julio de 2018
PAV

Papa Francisco: “Siempre es una vida humana”

Las palabras dirigidas a los participantes de la Asamblea General de la Pontificia Academia para la Vida
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“Existe una vida humana concebida, una vida en gestación, una vida que viene a la luz, una vida niña, una vida adolescente, una vida adulta, una vida envejecida y consumida — y existe la vida eterna. Existe una vida que es familia y comunidad, una vida que es invocación y esperanza. Como también existe la vida humana frágil y enferma, la vida herida, ofendida, abatida, marginada, descartada. Es siempre vida humana”. El Papa Francisco dijo estas palabras, dirigiéndose hace unos días a los participantes de la asamblea general de la Pontificia Academia de la Vida, que tuvo como tema "Equal beginnings. But then? A global responsibility”.

La visión global de la bioética, “que vosotros – dijo Francisco en su discurso – os estáis preparando para relanzar en el campo de la ética social y del humanismo planetario, fuertes de la inspiración cristiana, se comprometerá con más seriedad y rigor a desencadenar la complicidad con el trabajo sucio de la muerte, sostenido por el pecado. Nos podrá así restituir a las razones y a las prácticas de la alianza con la gracia destinada por Dios en la vida de cada uno de nosotros”. Esta bioética, añadió el Santo Padre, “no se moverá a partir de la enfermedad y de la muerte para decidir el sentido de la vida y definir el valor de la persona. Se moverá más bien – aclaró - de la profunda convicción de la irrevocable dignidad de la persona humana así como Dios la ama, dignidad de toda persona, en cada fase y condición de su existencia, en la búsqueda de las formas del amor y del cuidado que deben ser dirigidos a su vulnerabilidad y a su fragilidad”.

En el transcurso de la presentación a los periodistas del programa de la Asamblea general, el presidente de la PAV monseñor Vincenzo Paglia explicó que en el centro estaría la "estrecha e ineludible conexión entre las cuestiones de la ética de la vida humana y el contexto social y económico configurado por una globalización tan prometedora como ingobernable". Estamos -concluyó- al servicio de la vida de los hombres y mujeres de nuestro tiempo y ninguna de estas vidas, empezando por las de los más pobres e indefensos, puede perderse, desecharse, desperdiciarse".