23 de agosto de 2018
Encuentro mundial de las familias

Watt (Bioethics Centre), “los niños enfermos terminales son un precioso don, las madres han de ser ayudadas en sus embarazos”

"Como todo niño con una enfermedad terminal, el feto con una condición que limita su vida es un don precioso para los padres. Este don ha de ser aceptado, acogido y nutrido en las semanas y días que quedan”. Esto es lo que Helen Watt, investigadora del Centro de Bioética de Anscombe en Oxford, dijo esta mañana en el panel sobre Amoris Laetitia en el Encuentro mundial de las familias en Dublín. "Los padres sufren profundamente después de un diagnóstico prenatal de este tipo, pero luego, de alguna manera, encuentran la fuerza para seguir adelante -explicó la experta-, al igual que los padres suelen encontrar una fuerza similar en el caso de un niño enfermo que ya ha nacido”. Al presentar las experiencias de algunas mujeres, Watt señaló que "la mujer embarazada necesita llorar porque esperaba un bebé sano, pero al mismo tiempo necesita ser apoyada para formar una relación con el bebé real y vivo que lleva dentro". Según la investigadora, "ningún niño debería padecer la deliberada interrupción de su propia vida debido al temor que sus padres experimentaran en su nacimiento o durante toda su vida". El criterio indicado es el del amor al feto. "No basta con amar al niño de manera parcial: hay que amarlo con total respeto y su presencia física debe ser amada hasta el final". Por último, se anima a ayudar "a las mujeres que hoy se enfrentan a un embarazo muy doloroso, para que puedan ver a su hijo como un don precioso que se les ha confiado en este momento, pero que está destinado a la eternidad".