28 de mayo de 2019
Adopción

Hagamos crecer la cultura de la adopción para que ningún niño esté solo

Encuentro con los miembros del Instituto Ospedale degli Innocenti de Florencia

El viernes pasado, durante el encuentro con los miembros del Instituto Ospedale degli Innocenti de Florencia, el Papa Francisco abordó el tema de la adopción. Lo hizo improvisando, dejando de lado el discurso que tenía preparado. Estas son probablemente las palabras más sentidas que el Santo Padre ha usado sobre este tema a lo largo de su pontificado.

Después de que el presidente del Instituto contara la tradición según la cual las madres que confiaban sus hijos al Centro “degli Innocenti” les dejaban media medalla y se quedaban con la otra para ellas mismas, con la esperanza de algún día poder reunirlas, el Papa dijo: “Hoy en día, en el mundo hay muchos niños que idealmente tienen la mitad de la medalla. Están solos. Las víctimas de la guerra, las víctimas de la migración, los niños no acompañados, las víctimas del hambre. Niños con media medalla. ¿Y quién tiene la otra mitad? La Madre Iglesia. Tenemos la otra mitad”.

Para el Santo Padre, los cristianos están llamados a ser una familia para los huérfanos: “Necesitamos reflexionar y hacer que la gente entienda que somos responsables de esta otra mitad y ayudar a hacer de hoy otra “casa de los inocentes”, más global, con la actitud de adopción”.

Para el Santo Padre, la adopción es ante todo un medio de asegurar que ningún niño esté solo y sin familia. Desde este punto de vista, subrayó la necesidad de “hacer crecer la cultura de la adopción” y superar los numerosos obstáculos que están provocando que el número de niños adoptados esté disminuyendo drásticamente.

El Papa Francisco concluyó pidiendo a los participantes de la audiencia que "trabajen en esto". Esta es una invitación que el Santo Padre dirigió también al Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, que según sus estatutos está llamado a promover: “la apertura de las familias a la adopción y a la acogida de niños [...] haciéndose presente en las instituciones civiles para que se apoyen estas prácticas". Por esta razón, hemos recibido las palabras del Santo Padre como un impulso para intensificar la reflexión y el compromiso de crear una "cultura de la adopción" para que cada menor abandonado encuentre a alguien que le muestre la otra mitad de la medalla.