22 de septiembre de 2020
Samaritanus bonus

La persona en el centro, en su totalidad

La ponencia de la Subsecretaria Gambino en la presentación de la Carta sobre el cuidado de las personas en fases críticas y terminales de la vida
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En primer lugar, “la vulnerabilidad de todo ser humano, cuerpo y espíritu, misteriosamente marcado por ese deseo de Amor infinito que lo destina a la eternidad”; en segundo lugar, “el principio de que el cuidado de los demás en estado de necesidad no es sólo una cuestión ética de solidaridad social o de beneficencia”, sino que es mucho más que eso: “es el reconocimiento del valor inestimable de la propia vida, como límite infranqueable ante cualquier pretensión de autonomía”; finalmente, pero no por ello último, “el fundamento de todo ordenamiento jurídico: el valor de cada persona en cualquier etapa y condición crítica de la existencia”.

Estas son las tres piedras angulares que la Subsecretaria de nuestro Dicasterio, Gabriella Gambino, abordó esta mañana en la sala de prensa, comentando la Carta sobre el cuidado de las personas en las fases críticas y terminales de la vida “Samaritanus Bonus”, editada por la Congregación para la Doctrina de la Fe y presentada hoy en una conferencia de prensa.

“Los cuidados -explicó la Subsecretaria- no pueden reducirse a la atención al enfermo desde una perspectiva médica o psicológica, sino que deben extenderse a esa actitud virtuosa de dedicación y preocupación por el otro, que se concreta en el cuidado de toda la persona en estado de necesidad”. Es el cuidado que, continuó, “subyace en el encuentro del Yo con el Tú, llamando al hombre desde esa condición de insignificancia y ansiedad en la que le arroja la enfermedad, ayudándole a redescubrir la unidad de cuerpo y espíritu.  Este es un aspecto – aclaró - cargado de implicaciones pastorales y bioéticas, que debería llevarnos a cambiar la forma con la que se atiende, en tantos contextos de cuidados, a los enfermos críticos y terminales”.

Ante la “complejidad de la gestión médica de la enfermedad y la muerte”, ante una cultura “secularizada y una legislatura que nos confunde sobre el valor del sufrimiento y de nuestras vidas”, con la Carta Samaritanus Bonus “la Iglesia, - concluyó la Sra. Gambino -, desea volver a poner al hombre, en su totalidad, en el centro, la unicidad del cuerpo y del espíritu, y recordarnos que somos hijos de un Padre que nos ha amado hasta el final, el único que puede hacer dulce la carga de nuestro sufrimiento”.