12 de junio de 2021
Forum Amoris Laetitia

Amoris Laetitia: integrar la fragilidad de las familias

Nota de síntesis (primera parte) de la cuarta y ultima jornada del Forum Amoris Laetitia
notaquartogiorno.web.jpeg

 

El Foro “¿En qué punto estamos con Amoris Laetitia? Estrategias para la aplicación pastoral de la Exhortación del Papa Francisco” ha llegado a su último día de trabajo. Por primera vez, todos los delegados de la pastoral familiar a nivel de Conferencias Episcopales nacionales y regionales, y Movimientos y Asociaciones internacionales, se reunieron con el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, para celebrar el 5º aniversario de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia.

Esta última jornada, moderada por el P. Alexandre Awi Mello, Secretario del Dicasterio, se dividió en dos partes. La primera parte, con el título “La fragilidad de las familias”, comenzó con una charla de Monseñor Víctor Fernández, Arzobispo de La Plata, titulada “Acompañar, discernir e integrar la fragilidad”.

Monseñor Fernández comenzó con un análisis del capítulo VIII: “En el capítulo VIII de Amoris Laetitia, Francisco se refiere a “aquellas situaciones que aún no corresponden o ya no corresponden a la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio” (292), las llamadas “situaciones irregulares”. Propone un camino de discernimiento para una mayor integración. En cualquier caso, para Francisco, esto es una cuestión secundaria. Lo que más le interesa son “los dos capítulos centrales, dedicados al amor” (6). Con respecto a ellos es necesario estimular “el crecimiento, la consolidación y la profundización del amor” (89). Nos pide “ante todo un cuidado pastoral del vínculo” (211) para madurar el amor y protegerlo. Es una pastoral que estimula la comunión, el don de sí mismo, la ternura y la pertenencia mutua. Todo esto, en la intención del Papa, es central: cuidar el amor en los matrimonios favoreciendo su crecimiento. Porque “el amor conyugal no se conserva en primer lugar hablando de la indisolubilidad como una obligación, o repitiendo una doctrina, sino fortaleciéndolo mediante un crecimiento constante bajo el impulso de la gracia” (134)”. De ahí su provocadora pregunta a los participantes: “En este marco general, ¿cuál es el significado preciso de este capítulo que habla de los amores rotos? Es, ante todo, “una invitación a la misericordia y al discernimiento pastoral ante situaciones que no responden plenamente a lo que el Señor nos propone”(6)”.

El capítulo VIII de la Exhortación, continuó Mons. Fernández, busca así “integrar el bien posible” y acompañar ante las dificultades. Este acompañamiento debe combinarse con un discernimiento continuo de la pareja, que en todo caso tiene sus límites. Un punto de referencia central para aplicar este tema son las Orientaciones de los Obispos de la Región de Buenos Aires (Argentina).

Tras la intervención se produjo un intenso y fructífero debate que fue muy apreciado por los participantes. Del debate surgió el deseo de compartir buenas prácticas y testimonios que ayuden a prevenir los diferentes tipos de fragilidad en las familias y a curar las heridas abiertas. Mons. Fernández animó a insistir en los caminos de acompañamiento personal con las personas heridas. El objetivo principal, sin embargo, es siempre el mismo: fortalecer el amor, tenemos que dedicarnos más a ello.