12 de junio de 2021
Forum Amoris Laetitia

Amoris Laetitia: las conclusiones del Foro

Nota resumen (conclusiones) de la cuarta y última jornada del Foro Amoris Laetitia
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La segunda sesión del último día del Foro “¿En qué punto estamos con Amoris Laetitia? Estrategias para la aplicación pastoral de la Exhortación del Papa Francisco” comenzó con la presentación de las distintas iniciativas del Año “Familia Amoris Laetitia”, de las cuales una de las novedades más interesantes es la Primera Jornada Mundial de los Abuelos y los Ancianos, establecida el 31 de enero por el Papa Francisco.

El responsable de la oficina del Dicasterio para los ancianos, Vittorio Scelzo, destacó cómo la pandemia puso de manifiesto la previsión del Santo Padre en los temas de la cultura del descarte, el encuentro y las relaciones.

Por ello, “el corazón de la jornada quiere ser el encuentro entre abuelos y nietos y entre jóvenes y mayores. Dado que en varias zonas geográficas del mundo en julio la pandemia impedirá la participación de los mayores, pedimos a los jóvenes que vayan a visitarlos -donde sea posible- o que realicen el encuentro en modo virtual o a través de la web”.

En cuanto a las celebraciones eucarísticas para conmemorar la Jornada, la invitación del Dicasterio es que el domingo 25 de julio, en cada comunidad haya una misa dedicada a los abuelos y a los ancianos; que los obispos la celebren en la catedral o en un lugar significativo; y que cada parroquia dedique al menos una de las liturgias a la Jornada. “Nos gustaría que abuelos y nietos, jóvenes y mayores juntos, participaran en ella siempre que fuera posible”, concluyó Scelzo.

Por último, el cardenal Farrell presentó las conclusiones del Foro. En ellas, el Prefecto ha querido señalar algunos puntos que resumen lo que se ha recogido en los trabajos de estos días.

Las familias, hoy, necesitan descubrir que, junto con el sacramento del matrimonio, han recibido una misión que debe ser compartida con los pastores; la principal contribución a la pastoral familiar la ofrece la parroquia, que es la familia de las familias, donde conviven en armonía pequeñas comunidades, movimientos eclesiales y asociaciones; es necesaria una formación más adecuada para los sacerdotes, diáconos, religiosos, catequistas y otros agentes de pastoral, insistiendo en la presencia de los laicos en los cursos de formación; la formación de las personas que acompañarán a las parejas en la preparación al matrimonio debe ser una prioridad: los cónyuges que, una vez formados, pueden proveer a la formación de otras familias, y crear una cadena de formadores para iniciar procesos de formación que se extiendan a más familias en crecimiento; la pastoral familiar debe ser fundamentalmente misionera para llegar a las personas allí donde están; hay que prestar especial atención a las familias en crisis matrimonial o con otras dificultades: la pastoral de los separados, divorciados o abandonados, con especial atención a los niños, discapacitados y ancianos; también hay que llegar a las familias alejadas de la Iglesia.

Por último, el cardenal Farrell recogió la petición de los participantes de seguir trabajando juntos a través de una red de relaciones entre la Santa Sede y las Conferencias Episcopales, Movimientos y Asociaciones en un espíritu de auténtica comunión y estima mutua.

Como se desprende también de una ronda final de preguntas y respuestas, una red de trabajo común permitirá compartir ideas, proyectos y ser más eficaces juntos a nivel práctico para llegar al corazón de la pastoral, es decir, a las familias de todo el mundo.