09 de febrero de 2017

“Los jóvenes encuentran al Señor en la acción”

“Los jóvenes son los que plantean las preguntas más difíciles”. Estas palabras del Papa Francisco, a las que hace referencia el padre Antonio Spadaro en el número 4000 de Civiltà Cattolica, publicadas hoy por el Corriere della Sera, encierran una clave importante para entender lo que el Papa espera del próximo sínodo. “Los jóvenes te ponen en un aprieto, – continúa el Papa Francisco -. Los almuerzos con los jóvenes, en las Jornadas Mundiales de la Juventud o en otras ocasiones, estas situaciones me ponen en un aprieto”.

Se puede observar que para el Papa las preguntas difíciles no son solamente las que plantean los jóvenes, de manera “descarada y sincera”, en algunas ocasiones específicas, sino aquellas que plantean con sus vidas. “A veces, la pastoral vocacional no responde a sus expectativas” y es necesario interrogarse sobre cómo hablar con ellos y cómo responderles.

Estas son las motivaciones que llevaron a la elección del tema del próximo Sínodo de los Obispos que une, a través de la clave hermenéutica del discernimiento, el tema de la juventud con el de las vocaciones. Y el Papa describe esta actitud, que constituye una parte central de su pontificado, como un ”seguir avanzando a pesar de las tinieblas de la vida, según la voluntad de Dios. Y la voluntad de Dios se busca en la verdadera doctrina del Evangelio y no en la rigidez de una doctrina abstracta”.

Para responder a las preguntas de los jóvenes, el Papa Francisco hace hincapié en dos palabras: escucha y movimiento: “Las cosas estáticas no funcionan. Especialmente con los jóvenes”. Por esta razón el sínodo ha de ayudarles a encontrar nuevos caminos y no podrá limitarse a pedir a los jóvenes que escuchen, sino que tendrá que escucharles. “Hay que trabajar con los jóvenes haciendo cosas, trabajando, con las misiones populares, el trabajo social, yendo cada semana a dar de comer a las personas sin hogar. Los jóvenes encuentran al Señor en la acción. Seguidamente, después de la acción hay que hacer una reflexión. Pero la reflexión por sí sola no ayuda: son ideas… solamente ideas. Así que tenemos dos palabras: escucha y movimiento. Esto es importante. Formar a los jóvenes para que escuchen no es lo más importante, lo primero es escucharlos a ellos, a los mismos jóvenes. Esta es una de las principales tareas de la Iglesia: escuchar a los jóvenes”.