18 de septiembre de 2017
Comunidades

El card. Farrell: “Perdonar de corazón, perdonar siempre”

La homilía del prefecto para la Peregrinación de las Familias de la Familia de la Renovación en el Espíritu.

“Perdonarnos de corazón en nuestras familias para que podamos volver a empezar siempre con un corazón libre sin detenernos en las ofensas que recibimos”: este es el núcleo del mensaje que el cardenal Kevin J. Farrell, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, dirigió a las familias que participaron el sábado 16 de septiembre en la celebración eucarística al final de la X Peregrinación Nacional de las Familias para la Familia organizada por la Renovación en el Espíritu Santo, en Pompeya.

“No permitáis que nada haga disminuir el gozo de caminar juntos como esposos y como familias”, continuó el cardenal en su homilía, subrayando que “una gran tarea espera a cada familia cristiana en este tiempo: ser un lugar de esperanza, en el que todavía existe el amor desinteresado, la generosidad, el altruismo, la benevolencia y el cuidado de los más débiles”. La familia, continuó el prefecto, ha de ser “un lugar donde los jóvenes puedan recibir una formación saludable y serena que los prepare a la vida”, un lugar en el que “la fe se viva y transmita de una manera sencilla y auténtica” donde “los ancianos sean escuchados y respetados” y “cada nueva vida sea acogida con alegría y respetada en todas sus fases, aun cuando está marcada por el límite y la enfermedad”.

En su mensaje hay numerosas referencias a los pasajes de la Amoris Laetitia en los que se habla del perdón y, concretamente exhortó a “no ser crueles con los errores del prójimo”, teniendo en cuenta “que hemos sido perdonados por Dios” y que “las deudas que el Señor nos ha perdonado en la vida son infinitamente mucho más grandes que las que nosotros podamos perdonar a los demás”.

Es fundamental, en este sentido, “la experiencia liberadora de comprender y perdonarse a sí mismo”: si esto no ocurre, “el hecho de culpar a los otros se convierte en un falso alivio”. Sin embargo, recordó el cardenal Farrell citando de nuevo al Papa Francisco, hay que “orar con su propia historia, aceptarse a sí mismo, vivir con sus propios límites y perdonarse a sí mismos, para tener esta misma actitud para con los demás”. Por último, el Prefecto invocó la intercesión de la Virgen para que todas las familias del mundo “nunca descuiden su misión de ser pequeñas iglesias domesticas” y “para que también en la cultura y en las instituciones civiles, nunca se ponga en peligro la armonía y la solidez del matrimonio cristiano y de la familia, promoviendo valores o leyes injustas y contrarias a la autentica dignidad humana”.

 

Card. Farrell at the Family Pilgrimage for the Family of Renewal in the Spirit