07 de junio de 2017
Movimientos eclesiales

Tras los pasos de Cristo

El cardenal Farrell en una entrevista concedida a “Amici del Pellegrinaggio” explica el significado de la Marcha de Loreto

La marcha de Macerata-Loreto es “un gesto colectivo y exigente que puede ser considerado como una representación visual del desafío” lanzado por el Papa Francisco a “salir del recinto, alcanzar las periferias geográficas y sobre todo las existenciales, recibir y acoger a todos los que nos encontramos en el camino, para expandir nuestros espacios, no para cerrarlos”. Estas son algunas de las palabras del cardenal Farrell en la entrevista publicada en el último número de los “Amici del Pellegrinaggio”. El cardenal Kevin Joseph Farrell, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, presidirá la celebración eucarística que dará inicio a la 39 peregrinación a pie de Macerata-Loreto el10 de junio, 2017.

 “Vivo esta primera experiencia con emoción y concienzudamente . Todos sabemos - continuó - que ponerse en camino es propio de la naturaleza del hombre. La tecnología nos ha hecho perder también la experiencia de recorrer a pie largos tramos de carretera, metáfora del misterio que mueve la inteligencia y la voluntad del hombre, el de lograr un objetivo. Nuestro camino no es un vagar, sino un discipulado, un camino que sigue las huellas de Cristo, porque Él es nuestra vida y nuestra meta. Desearía que todos los jóvenes encontrasen el sentido de ponerse en camino en el acto humilde y digno de seguir a Jesús ayudados por la confianza que le da el saberse acompañados por Él. Es el otro nombre de la fe. También la palabra "peregrino" (per-egrinus) - añadió - es muy significativa, porque indica la persona que atraviesa los campos o las fronteras. Peregrino es el que recorre el territorio fuera de la ciudad, el extranjero, el diferente, el que viene de lejos y va a otra parte. El peregrino se puede perder y necesita indicaciones y hospitalidad: es la condición de tantas personas, también la nuestra”.

El cardenal Farrell al hablar de la experiencia de una peregrinación a pie, por la noche, y de cómo ésta en concreto puede ayudar a los jóvenes a hacer frente a los desafíos de la vida cotidiana, dijo: “El largo camino, las horas nocturnas, la fatiga y el desaliento; recuperar la confianza unos con otros, saber que podemos llegar, que somos esperados ... es la vida, un caminar sin detenerse jamás, siempre en camino; no importa lo largo que sea, lo que importa es ir hasta el final, haciendo algo bueno y correcto, siguiendo adelante con amistad y alegría por la buena noticia del Evangelio que nos alcanza y nos ensancha”.