31 de agosto de 2017
Iglesia y Deporte

Un partido amistoso de recuerdo y solidaridad

El Santo Padre Francisco encontró a los veteranos del equipo de fútbol brasileño que sufrió la catástrofe aérea

Fue el 28 de noviembre de 2016 cuando el equipo Chapecoense, que se preparaba para jugar la final de la Copa Sudamericana contra los colombianos del Atlético Nacional, sufrió el terrible desastre aéreo cerca de la ciudad colombiana de Medellín. El avión llevaba a bordo setenta y siete personas, de las cuales sólo sobrevivieron seis.

Mañana, viernes 1 de septiembre, en Roma, casi un año después de la tragedia, se disputará un partido amistoso entre el Chapecoense y el A. S. A. Roma. Con motivo de este partido, que tendrá lugar en el Estadio Olímpico, los jugadores fueron recibidos ayer, al final de la audiencia general, por el Santo Padre en la Plaza de San Pedro. El Papa Francisco abrazó a algunos de los familiares de las víctimas del accidente y a los supervivientes, como Jackson Follmann, portero del equipo brasileño que perdió una pierna en el accidente y que ahora trabaja como “embajador” del Chapecoense. Follmann pidió al Papa que bendijera su rosario. “¡Ha sido muy emocionante! Desafortunadamente, nos hemos podido encontrar con él debido a una tragedia que nos causó mucho sufrimiento”.

Hoy, en el Capitolio, se ha celebrado la presentación oficial de la competición. Asistieron a la reunión Santiago Pérez de Camino, responsable del Departamento Iglesia y Deporte de este Dicasterio, y Mons. Sánchez de Toca, del Pontificio Consejo para la Cultura, como representantes de la Santa Sede. El presidente del equipo brasileño recordó el encuentro con el Papa de ayer y subrayó la importancia de que éste siga tan de cerca el mundo del deporte, un ámbito importante de inclusión, compromiso y transmisión de valores.

El dinero recaudado en el partido amistoso, que se disputará en el Estadio Olímpico por la noche, será donado a las familias de las víctimas del accidente aéreo.