25 de abril de 2017
Ontario

La Amoris Laetitia nos ha marcado el programa para la atención pastoral de las familias

Visita ad limina de la Asamblea de Obispos Católicos de Ontario

“Hemos de ocuparnos de las familias reales y no del ideal de ellas que tenemos en la cabeza”. Esta declaración ha sido el centro del debate que tuvo lugar en el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida con motivo de la visita ad Limina de la Asamblea de Obispos Católicos de Ontario.

Como subrayó Mons. O’Brien, arzobispo de Kingston, en la entrevista que publicamos, la Amoris Laetitia, en este ámbito, constituye una herramienta muy valiosa, ya que “nos ha proporcionado ideas maravillosas, un programa muy concreto para la atención pastoral de las familias. Ahora nos toca a nosotros llegar cada vez más a las familias”.

Es una tarea – según afirmaron los obispos – que no debe ser desempeñada solamente por los párrocos, sino que ha de involucrar, cada vez más, a familias que sean capaces de acompañar a las parejas con problemas. “No podemos esperar que todos aquellos que viven una situación difícil vengan a la iglesia a pedir ayuda, ¡hemos de apoyar a los laicos a salir de las iglesias y a encontrar a los que están necesitados de ayuda!”.

 

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En este mismo sentido los obispos de Ontario se dedican a la formación de un laicado maduro, que, además de comprometerse, como ya sucede con las obras de caridad, sea capaz de interactuar con la política y las instituciones para defender las necesidades de la familia y de la vida en una sociedad cada vez más secularizada.

La visita ad Limina fue también una ocasión para recordar los frutos que las Jornadas Mundiales de la Juventud de Toronto en 2002 produjeron en los jóvenes canadienses.

 

Visita ad Limina of the Assembly of Catholic Bishops of Ontario