18 de julio de 2018
Iglesias locales

Fieles administradores de la gracia de Dios

La Conferencia episcopal australiana lanza un documento sobre el ministerio de los laicos

 

“Fieles administradores de la gracia de Dios” es el título del documento sobre el ministerio de los laicos en la Iglesia de Australia lanzado por la Conferencia Nacional sobre la Nueva Evangelización, Proclaim2018,  promovido por la Comisión episcopal para la Evangelización.

El texto – escribe en la introducción Monseñor Michael McCarthy, presidente de la Comisión Episcopal para el Ministerio de la Iglesia - "describe el ministerio y la misión de la Iglesia", tomando la forma de un "documento de trabajo" que "presenta una sólida base teológica y pastoral para la pastoral laical", en el camino hacia el Consejo plenario 2020 de la Iglesia australiana.

Después de la creación, en 2012, del "Consejo católico para el ministerio pastoral de los laicos" cuyo objetivo es facilitar el diálogo entre las diócesis y un "enfoque nacional", y después de un estudio de la realidad local, el Consejo ha trazado estas directrices nacionales para "promover y activar actitudes y prácticas de colegialidad" en Australia, tierra donde llegaron los primeros católicos en 1788.

El documento toma como punto de partida esa fecha y está dividido en cinco capítulos, "pretende identificar las complejidades que implica el ministerio de la pastoral laical", "comprender el papel del ministerio pastoral laical en la vocación común del discipulado y su relación con otras formas de ministerio", describir de manera práctica el ministerio pastoral laico y proponer algunas recomendaciones para una "visión compartida en la práctica".

El objetivo del documento no es "establecer qué roles deben incluirse en el término 'ministerio pastoral laical', sino ser una ayuda y una guía para el desarrollo de una visión compartida, una comprensión y un reconocimiento comunes de la pastoral laical a nivel nacional y local".

Un laico "se convierte en ministro pastoral laico cuando su vocación a un ministerio público formal en la Iglesia es fruto de un discernimiento adecuado; sus dones son identificados y establecidos a través de la formación y la práctica; la persona es autorizada por la autoridad competente a un papel u oficio apropiado a sus dones para el servicio", que debe llevarse a cabo en "estrecha colaboración con los obispos, sacerdotes, diáconos y consagrados". El documento también presenta una serie de "recomendaciones" para que esta "visión compartida" se refleje "en la práctica".