24 de agosto de 2018
Encuentro mundial de las familias

Card. Farrell, "hoy en día se dan muchas ideologías contrarias a la visión cristiana. Venid y ved"

Frente a las "muchas opiniones e ideologías contrarias a la visión cristiana de la familia", el único argumento válido es el "factum", es decir, la realidad de "la serenidad, la alegría interior y la seguridad personal que da la familia". Lo afirma el cardenal Kevin Farrell, Prefecto del Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida, en la homilía de la Misa que esta tarde concluye el Congreso Pastoral celebrado en el marco del Encuentro mundial de las familias en Dublín hasta el 26 de agosto.

En su reflexión sobre el tema "La familia: una esperanza para la Iglesia y para el mundo", el purpurado compara el escepticismo de Natanael - "¿De Nazaret puede venir algo bueno?”- a la de aquellos que hoy desprecian a la familia. "Ven y ve", responde Farrell, que es la respuesta de Felipe a Natanael, "la invitación del Papa Francisco a todo el mundo en Amoris Laetitia, la invitación que el Encuentro mundial de las familias de Dublín dirige a todos". Hoy, observa el Prefecto del Dicasterio, muchos "ya no tienen la experiencia directa de una familia cristiana". Pueden tener historias difíciles de pérdida de amor, separación, soledad, abandono, y pueden tener diferentes prejuicios sobre la familia. Realmente necesitan venir a ver”. El sistema económico, social y político "a menudo nos utiliza y explota, sin tomarnos en cuenta", añade, mientras que en la familia "tenemos esa relación sencilla pero fundamental entre cónyuges, padres e hijos, abuelos y nietos" que "es fuente de gran alegría y enriquecimiento mutuo". La posibilidad de hacer feliz al cónyuge, de ser el educador de los hijos, de poder "consolar, animar, corregir y guiar", en definitiva, de poder "hacer felices" a los demás según el cardenal Kevin Farrell es un motivo de "gran satisfacción personal y de ninguna manera un obstáculo a mi felicidad".

En su homilía en la Misa de clausura del Congreso Pastoral celebrado en el marco del Encuentro mundial de las familias en Dublín hasta el 26 de agosto, Farrell afirma que la familia es "una garantía de gran bienestar físico y mental". En ella, "los miembros enfermos y frágiles reciben cuidados y asistencia amorosa". Como sucedió en Nazaret para Jesús, "la familia asegura un adecuado desarrollo humano" y forma a la colaboración, sacrificio, compasión y bondad. Contiene "la mejor preparación para el matrimonio". Cuando un hombre y una mujer comienzan una nueva familia, "llegan a comprender que están llamados a participar en la obra de la creación de Dios”. Descubren que “cooperan con Dios dando la vida" y "se convierten para sus hijos en un reflejo del amor gratuito de Dios Padre". En la familia los niños reciben educación religiosa, aprenden a orar porque "la fe se transmite en el contexto de las relaciones personales, en un clima de afecto y confianza mutua". La familia, concluye Farrell, "es verdaderamente un gran regalo de Dios a la humanidad y es alegría para el mundo".