24 de agosto de 2018
Encuentro mundial familias

Card. Zenari (nuncio), "la familia está herida o destruida" en Siria

"La familia de Nazaret perseguida y refugiada en Egipto es el icono de muchas familias sirias. Alrededor de la mitad de la población se ha visto obligada a abandonar sus hogares, pueblos y barrios: 6,1 millones de desplazados internos (algunos varias veces) y 5,6 millones de refugiados en países vecinos. Los refugiados sirios constituyen ¼ de todos los refugiados del mundo. Impresionante éxodo masivo, como el del Este de Alepo en diciembre de 2016, con unos 200.000 desplazados, bajo la nieve; o el de Ghouta Oriental el pasado mes de abril con 158.000 refugiados. Una corriente imparable de sufrimiento humano". Estas eran las palabras del card. Mario Zenari, nuncio apostólico en Siria, en un largo discurso realizado después de la proyección de algunas imágenes del país durante el Encuentro mundial de las familias en Dublín. "En muchos casos, la familia resulta herida o destruida en Siria. La Iglesia, familia de familias (AL, 87), abraza en sí misma con espíritu maternal tanto a las familias que son verdaderos iconos del amor trinitario (AL, 86), como a las familias rotas, disgregadas, y acoge con maternal ternura a los que no tienen familia. Ella misma, como observa el Papa Francisco, es un hospital de campaña (AL, 29). Y jamás como hasta ahora en Siria -continuó- la Iglesia está llamada a ser un "hospital de campaña", junto con otras organizaciones humanitarias benévolas, con el ejercicio de obras de misericordia corporales y espirituales en todos los ámbitos. Buenos Samaritanos, Verónicas y Cirineos, de cualquier fe, o simplemente movidos por profundos sentimientos de compasión humana". "Cuántas familias, cuántas mujeres, cuántos niños merecerían el reconocimiento, e incluso un premio internacional! ¡Pero son demasiados! Además - concluyó el card. Zenari -, son personas desconocidas, demasiado pobres, no saben hablar, no están vestidos apropiadamente, no tienen documento de identidad ni pasaporte. Nunca se invitará a ninguna de estas personas a dar una conferencia. Incluso las mallas de las redes humanitarias son siempre demasiado anchas para ellos: son peces demasiado pequeños, destinados a permanecer en el fondo del mar, con los pies en el barro durante el invierno, o en la arena ardiente durante el verano".