19 de noviembre de 2018
Ad limina

Iglesias en constante crecimiento

La visita de los obispos croatas al Dicasterio

Desde el final de la guerra con Yugoslavia, en 1995, la Iglesia croata se ha ido levantando poco a poco y ahora cuenta con 4 arquidiócesis, de las cuales una es directamente dependiente de la Santa Sede, 13 sufragáneas (una en territorio serbio y otra en Montenegro) y un ordinariato castrense; las cifras certifican un crecimiento constante de la Iglesia en el país: se ha pasado de un 76% de católicos en aquellos tiempos hasta aproximadamente el 88% de la actualidad. Estos son algunos de los datos que los obispos pusieron sobre la mesa durante su visita a nuestro Dicasterio hace algunos días.

Los prelados dijeron que este crecimiento no está exento de obstáculos. En todas las parroquias, el número de fieles que se está alejando o viviendo su fe de manera marginal está aumentando, y cada vez son menos los jóvenes que participan en las misas dominicales y festivas.

En Croacia, el clericalismo es todavía demasiado fuerte y la participación de los laicos en la vida de la Iglesia es demasiado tímida. De igual modo, muchos católicos no se declaran como tales en el ámbito público, como si el fantasma del comunismo continuara proyectando su larga sombra sobre el comportamiento de las personas.

Habiendo dicho esto, también hay que señalar los esfuerzos realizados en sentido contrario en el ámbito laical: en las diócesis y parroquias donde existen y funcionan los consejos pastorales, hay un buen número de laicos comprometidos, y son particularmente activos en la catequesis, la liturgia, y sobre todo en educación.

En lo que se refiere al tema de los jóvenes, existe una paternal preocupación de los prelados croatas: han hecho de la restauración de la clase de religión en las escuelas públicas del país uno de sus caballos de guerra, convencidos de que es uno de los mejores canales para la transmisión del rico patrimonio religioso del país a las jóvenes generaciones. Siempre se ha reivindicado el derecho de los padres católicos de poder educar a sus hijos de acuerdo con los principios de la enseñanza de la Iglesia y, al mismo tiempo, han estado presentes en primera línea en la sede europea para pedir que los crucifijos de las aulas escolares no sean retirados.

Prohibidas durante el comunismo, las asociaciones católicas siguen luchando por volver a empezar en muchas diócesis y se registran signos de un lento despertar. Las asociaciones internacionales son de gran ayuda en este proceso porque, además de ofrecer un modelo concreto en el que inspirarse, contribuyen al crecimiento espiritual de sus miembros y al trabajo apostólico en la sociedad.

Si hay un tema sobre el que la Conferencia episcopal croata está trabajando, es precisamente el tema de la vida: cartas pastorales, Jornadas nacionales por la vida, llamadas, entrevistas... Todos los medios son buenos para reafirmar la centralidad de la vida humana y su dignidad inalienable desde la concepción hasta la muerte natural. Esta preocupación se refleja en la organización de la Iglesia misma: de hecho, en todas las diócesis hay un consultorio para la protección de la vida y de la familia, además de los organismos nacionales de la Conferencia episcopal, y en cada ronda de elecciones los obispos siempre se han dirigido a los fieles pidiéndoles que permanezcan vigilantes y que elijan sólo a candidatos que propongan programas acordes con los principios de la defensa de la vida.

Finalmente, para promover la familia como “centro de atención de la Iglesia” “camino de la Iglesia y de la Nación” “portadora de vida, esperanza y futuro de Croacia”, los pastores se apoyan en los numerosos centros de asesoramiento para el matrimonio y la familia (BIOS) presentes de manera generalizada en el territorio de todas las diócesis croatas, esto en cifras significa, 18 centros de asesoramiento para el matrimonio y la familia que han asistido, en veinte años de actividad, a 47.000 personas, 12.500 parejas y 16.500 núcleos familiares.