22 de agosto de 2018
Encuentro mundial de las familias

Matrimonio Grabowski (Usccb), “diferencia hombre-mujer y complementariedad padre-madre son dones de Dios para el bien de la familia”

En el marco del Encuentro mundial de las familias, que se celebra hasta el 26 de agosto en Dublín, Claire y John Grabowski, de la comisión de laicos, matrimonio, familia y jóvenes de la Conferencia de obispos católicos de los Estados Unidos, intervienen hoy en el Congreso de Pastoral y, en particular, en la mesa redonda sobre la importancia de la complementariedad madre-padre expresada en Amoris Laetitia. El Papa Francisco, comienzan, "hace una distinción importante: 'el sexo biológico y el papel socio-cultural del sexo (género) pueden ser distintos pero no separados'". Padres y educadores de profesión, los Grabowski enfatizan el "efecto profundo" que tiene en la formación de los niños "el testimonio de las diferencias de sus padres como hombres y mujeres y su amor mutuo y cooperación”. "En la vida familiar", dicen, "la tarea de los padres de mantener la vida y construir relaciones es esencial, particularmente en las mujeres, y especialmente en las madres, cuyo genio innato, la experiencia del embarazo y el amor especial que éste produce, no pueden ser subestimados o ignorados en la búsqueda de la igualdad”. Así, mientras que las mujeres proporcionan la base educativa para los niños, también transmitiendo la fe, los hombres "a menudo completan este concepto estableciendo límites, promoviendo la sana asunción de riesgos y sirviendo a sus familias a través del trabajo". Sin embargo, los padres también desempeñan "un papel fundamental en la formación y transmisión de la fe". Por eso el Papa sostiene que el padre es "tan necesario como una madre atenta". Y si ésta es la regla general, Francisco admite, sin embargo, "una cierta flexibilidad de roles y responsabilidades, según las circunstancias concretas de cada familia". Sin embargo, concluyeron los oradores, "sólo las mujeres pueden ser madres y sólo los hombres pueden ser padres, cada uno con sus propios dones distintivos. Nuestras diferencias como hombres y mujeres son dones importantes de Dios para el bien y el servicio de la familia”.