13 de noviembre de 2018
Pastoral familiar

La urgencia de evangelizar

La subsecretaria Ghisoni en el Convenio de la Cei en Asís: “Anunciar el Evangelio con el impulso de la alegría experimentada”

Por invitación del Director Nacional, don Paolo Gentili, la subsecretaria del Dicasterio Linda Ghisoni participó en Asís en el Congreso que la Oficina Nacional para la Pastoral de la familia de la Conferencia episcopal italiana organiza cada dos años para los responsables de la pastoral familiar de las diócesis italianas.
Hubo más de 500 participantes, sobre todo matrimonios, provenientes de diferentes diócesis italianas; además en esta ocasión acudieron a la cita representantes de movimientos y agregaciones laicas que, en su apostolado, prestan especial atención a la pastoral familiar. También estuvieron presentes varias religiosas y sacerdotes responsables de la pastoral de la familia a nivel diocesano, así como algunos obispos que acompañaron la conferencia estos tres días durante los cuales, entre otros, intervino el cardenal Gualtiero Bassetti, presidente de la CEI.

Los momentos de reflexión, escucha, intercambio y oración fueron intensos y contaron con una gran asistencia, también participaron en ellos los hijos de los matrimonios presentes, interactuando a través de sus oraciones, preguntas y actividades, en relación a los temas de los tres días y preparados bajo la guía de Equipo de animación familiar, creado en el seno de la oficina nacional.

En su discurso, que incluyó una lectio en el marco de la oración de apertura de los tres días, Linda Ghisoni dijo, entre otras cosas, que "incluso los mejores programas pastorales, que tienen en cuenta una eclesiología de comunión, criterios pedagógicos elaborados y estudiados en profundidad, tienen su punto de origen en la invitación que el Señor nos hace a permanecer en Él, a fundar nuestra casa sobre la roca y a proclamar el Evangelio a todos, y no en el "estar siempre atareados", expresión utilizada por el Papa Francisco recientemente para ponernos en guardia contra este peligro. Del bautismo fluye el derecho-deber de evangelizar, entendido no como un esfuerzo, sino como una urgencia, como una preocupación nacida de la alegría experimentada: como la Magdalena que corre hacia los apóstoles para anunciarles que ella ha visto El Señor, ella, apóstol de los apóstoles".

Y concluyó diciendo que: "Al dejarnos encontrar por el Señor, personalmente y como matrimonio, en la vida conyugal y familiar, fundándonos en la roca que es el Señor, inspirados por su amor paciente, benévolo, no envidioso, no jactancioso,.... que no tiene en cuenta el mal recibido, no goza de la injusticia, sino que se regocija en la verdad,...." (Cf. 1 Cor 13 y Amoris Laetitia, IV), seremos un Evangelio vivo, una buena noticia, testigos creíbles de la belleza del amor en el matrimonio, signo del amor de Cristo por la Iglesia, aunque seamos conscientes de que solo balbuceamos las grandes cosas que el Señor ha hecho por nosotros".