05 de octubre de 2018
Iglesias locales

La Iglesia en Inglaterra y Gales: una minoría creativa

La realidad de la Iglesia local presentada por los obispos de Inglaterra y Gales, con ocasión de su visita a nuestro Dicasterio el pasado 24 de septiembre, es la de una comunidad que se enfrenta a los desafíos de la secularización, el relativismo, el materialismo, el ateísmo, el indiferentismo religioso, con la consecuencia de una progresiva erosión de los valores tradicionales. A estas problemáticas, en la fase de incertidumbre "después del Brexit", se añade el hecho de ser una minoría. La Iglesia católica en Inglaterra y Gales representa sólo el 8,7% de la población total, porcentaje que ha sido posible gracias a la presencia de inmigrantes (Europa del Este, América del Sur, África, Filipinas). Sin embargo, la Iglesia católica goza de respeto en el ámbito público, especialmente por su compromiso en las áreas de educación y asistencia a los más necesitados.

Los fieles laicos sienten también los efectos de la cultura que "ha puesto a Dios en el banquillo"; en muchos de ellos se percibe la división entre la fe profesada y las opciones de la vida cotidiana. Asimismo, hay que señalar un factor positivo debido a una fuerte demanda de formación, especialmente espiritual, que ciertamente ayudará a estos laicos a arraigarse en Cristo. En lo que se refiere a este tema, no se puede decir que a la Iglesia británica le falte preparación, ya que desde hace mucho tiempo ha puesto en marcha una rica oferta de iniciativas y propuestas pastorales.

En cuanto a la pastoral juvenil, los obispos expresaron su alegría por la valiosa aportación de asociaciones como "Youth 2000" que anima a sus coetáneos, confirmando que las Jornadas mundiales de la juventud son una valiosa oportunidad que la pastoral juvenil inglesa trata de aprovechar cada vez, fomentando la participación de los jóvenes y preparándolos para el evento. Los frutos se cosechan en el compromiso posterior de los jóvenes en sus comunidades parroquiales y asociativas. Entre las diversas iniciativas de pastoral juvenil, los obispos destacan "Flame", un encuentro de jóvenes que se repite cada dos años. Los más de 10.000 jóvenes reunidos en el estadio de Wembley pueden escuchar meditaciones, catequesis y testimonios de personalidades importantes, todo acompañado de buena música. Las diócesis también cultivan la arraigada tradición de las peregrinaciones como instrumento de catequesis para los jóvenes. Cada año, alrededor de 300 de ellos participan en la peregrinación a Lourdes y tienen así la oportunidad de vivir una experiencia real de servicio a los enfermos. Finalmente, los obispos mencionaron el “Parliamentary Internship Programme”, una iniciativa que -desde hace 15 años- promueven, sobre todo, alentando a los jóvenes universitarios a participar en ella como preparación para su compromiso social y político.

Al trazar el estado de salud de la familia en Gran Bretaña, los obispos no ocultaron su gran preocupación al respecto. El aumento del desempleo, las dificultades para acceder a la vivienda y, el elevado coste de la vida, empuja muy a menudo a los cónyuges a trabajar fuera del hogar, dejando a sus hijos solos. La cultura de la cohabitación prematrimonial se ha establecido de tal manera que más del 80% de las personas que se casan en la Iglesia tienen una experiencia previa de cohabitación. A esto hay que sumar que cada año el número de matrimonios celebrados en la Iglesia disminuye.

Por estas razones, la Iglesia británica ha aceptado con particular entusiasmo la Exhortación apostólica postsinodal Amoris Laetitia del Papa Francisco para guiar e inspirar su pastoral familiar. Los obispos también expresaron su gran satisfacción por el reciente Encuentro mundial de las familias en Dublín, tanto por las catequesis como por haber dado una voz realista a las diversas facetas de la familia de hoy en día.

En cuanto al tema de la vida, los obispos han recordado el gran debate de actualidad en el Reino Unido sobre el tema del fin de la vida, una cuestión que ha surgido con especial fuerza debido al progresivo envejecimiento de la población; cada vez es más difícil cuidar de las personas mayores y de sus familias y permitirles vivir con dignidad el último tramo de su existencia. Para contrarrestar los repetidos y (hasta ahora) infructuosos intentos del gobierno de introducir la eutanasia y el suicidio asistido en el sistema legal británico, existe un gran fermento de realidades católicas comprometidas en la promoción de los cuidados paliativos y en el acompañamiento de los moribundos. Las asociaciones pro-vida como "Living and Dying well" se comprometen a difundir la cultura de la vida en el país. En la misma línea, la Iglesia de Inglaterra y Gales ha lanzado una página en Internet (El arte de morir bien), llena de contenido sobre el significado de la muerte cristiana y cómo hacer frente a este fatídico momento. Entre otras iniciativas para proteger la vida, los obispos subrayaron el "Day for Life", una jornada de oración y de sensibilización sobre el significado y el valor de la vida humana, en cada fase, que se celebra cada año a escala nacional.