23 de noviembre de 2018
FIAMC

La verdadera compasión, alma de la medicina

El mensaje de la subsecretaria Gambino en el seminario internacional sobre enfermedades raras

“La medicina no puede reducirse a un mero ejercicio tecnológico de conocimientos y habilidades científicas y profesionales, ni a protocolos de acuerdo operativo entre los sujetos implicados, sino que requiere afrontar todas las dimensiones de la atención ofrecida y recibida por el paciente con una enfermedad rara desde una perspectiva moral, es decir, orientada a afirmar y a perseguir el bien de la persona, respetando y promoviendo su autonomía en la toma de decisiones basada en una conciencia informada, segura y recta”.

Esto es lo que la subsecretaria Gabriella Gambino escribió en su mensaje a los participantes en la Jornada de Estudio "Infancia y Enfermedades Raras" organizada por la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas que tuvo lugar hace unos días en Barcelona.

“La distancia, difícil de salvar, entre las capacidades diagnósticas de las enfermedades raras, que aumentan muy rápidamente, y las terapéuticas, que luchan por emerger en la investigación, no debe inducir -continuó- a la tentación de evaluar la vida del concebido y del niño, que se ven afectados por ello, como de menor dignidad y valor humano, alimentando la “cultura del descarte”, que también se expresa en forma de aborto eugenésico y eutanasia neonatal o adulta: dos formas inaceptables de rechazo de la vida humana más débil, alimentadas por la ‘falsa piedad’ (San Juan Pablo II, Carta Encíclica Evangelium vitae, 66) o la ‘falsa compasión’ (Francisco, Discurso a la Asociación de Médicos Católicos Italianos, 15 de noviembre de 2014)”.

“La verdadera compasión -concluyó- es el alma de la medicina, y el alma de la medicina es sufrir-con, como nos recordó el Papa Francisco en 2016: no margina, no humilla, no excluye, sino que se hace cargo, con la conciencia de que ‘el valor sagrado de la vida del enfermo nunca desaparece o nunca se oscurece, sino que brilla con más fuerza precisamente en su sufrimiento y en su vulnerabilidad’”. (Discurso a los dirigentes de las Órdenes Médicas de España y América Latina, 9 de junio de 2016).