30 de octubre de 2018
#Synod2018

Las Palabras del Sínodo

Finalizó el evento sinodal dedicado a los jóvenes: la homilía del Papa Francisco, el Documento final, la carta de los obispos

Tres partes, 12 capítulos, 167 parágrafos y 60 páginas: así se presenta el Documento final de la XV Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos, sobre el tema “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. El texto fue aprobado hace unos días y ha sido entregado en las manos del Papa, que luego, ha autorizado su publicación.

Entre los temas tratados en el documento final se encuentra, también la familia, principal punto de referencia para los jóvenes, primera comunidad de fe, “Iglesia doméstica”: el Sínodo recuerda también, especialmente, el papel de los abuelos en la educación religiosa y en la transmisión de la fe, y advierte del peligro del debilitamiento de la figura paterna y de los adultos que asumen estilos de vida "juveniles". Además de la familia, para los jóvenes, es muy importante la amistad con sus coetáneos, porque les permite compartir su fe y ayudarse mutuamente en su testimonio.

Los padres sinodales escribieron en su carta a los jóvenes su intención de "cooperar" con la alegría de los jóvenes "para que vuestras esperanzas se transformen en ideales". "Estamos seguros -leemos de nuevo en el documento, del que también se extrajo un clip -  de que estáis dispuestos a entregaros con vuestras ganas de vivir para que vuestros sueños se hagan realidad en vuestra existencia y en la historia humana […] Durante un mes hemos caminado juntamente con algunos de vosotros y con muchos otros unidos por la oración y el afecto. Deseamos continuar ahora el camino en cada lugar de la tierra donde el Señor Jesús nos envía como discípulos misioneros. La Iglesia y el mundo tienen necesidad urgente de vuestro entusiasmo. Haceos compañeros de camino de los más débiles, de los pobres, de los heridos por la vida".

En la homilía de la misa de clausura del Sínodo, el Papa Francisco se centró en tres puntos clave: “Escuchar, hacerse prójimos, testimoniar. El camino de fe termina en el Evangelio de una manera hermosa y sorprendente, con Jesús que dice: «Anda, tu fe te ha salvado» (v. 52) […] La fe es una cuestión de encuentro, no de teoría. En el encuentro Jesús pasa, en el encuentro palpita el corazón de la Iglesia. Entonces, lo que será eficaz es nuestro testimonio de vida, no nuestros sermones”.

“Y a todos vosotros que habéis participado en este “caminar juntos”, os agradezco vuestro testimonio. Hemos trabajado en comunión y con franqueza, con el deseo de servir a Dios y a su pueblo. Que el Señor bendiga nuestros pasos, para que podamos escuchar a los jóvenes, hacernos prójimos suyos y testimoniarles la alegría de nuestra vida: Jesús”.