22 de agosto de 2018
Encuentro mundial de las familias

P. Granados (Pont. Instituto Juan Pablo II), “la Iglesia lugar de las relaciones para los cónyuges”

"El lugar para casarse no es sólo un lugar físico como una oficina, una playa o un templo. La cuestión del 'dónde' casarse también se refiere al 'lugar' entendido como una red de relaciones que nos rodea, de la misma manera que una casa no está hecha sólo de ladrillos, sino con el amor de quien nos cuida". Así lo dijo el P. José Granados, vicepresidente del Pontificio Instituto Juan Pablo II, que intervino hoy en el Encuentro mundial de las familias en Dublín. "Cuando alguien quiere casarse -añadió-, es porque quiere encontrar un lugar donde se le pueda relacionar consigo mismo, un lugar donde se sienta aceptado y seguro y donde su vida pueda prosperar”. Granados considera como "el primer lugar" "el amor entre los cónyuges, la propia relación sobre la que construyen su familia". Así es como "el amor entre los esposos necesita un lugar mayor, para ser un amor estable, profundo y fecundo". Y ese lugar está indicado en la Iglesia. "El hecho de que una pareja quiera casarse indica que reconoce la necesidad de un lugar adicional para su amor - añadió el religioso -. La Iglesia es el lugar donde podemos promover un compromiso radical de amor -'cada día de nuestras vidas'. Porque en la Iglesia encontramos la certeza del compromiso de Dios en Cristo, no sólo para nosotros como personas, sino también para nuestro amor de esposos". Según sus palabras, esta sería la razón para casarse en la iglesia: "casarse en la iglesia significa establecer como fundamento del propio compromiso el amor radical de Jesús por su Iglesia. Además, a través del perdón de Cristo, la Iglesia nos ofrece un lugar donde nuestro amor puede ser sanado cuando es herido. Granados concluyó: "En última instancia, el compromiso para 'todos los días de nuestra vida' sólo es posible si somos sostenidos por un amor mayor, y la Iglesia es un lugar donde habita el amor más grande, el amor de Cristo".