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Renovación en el Espíritu, los testimonios de la Convocatoria Nacional

El prefecto Farrell en su mensaje: “Jesús se ha inclinado hacia vosotros con inmenso amor”, “haced vosotros lo mismo con los necesitados”
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La experiencia de Anna, de 45 años, esposa de Salvatore y madre de Emanuel y Dora, fue uno de los testimonios que dieron comienzo a la 41ª Convocatoria Nacional de Renovación en el Espíritu, que finalizó hace pocos días en Pesaro.

Ante las 9.000 personas presentes en el Adriatic Arena, Anna contó el grave problema de salud de su hija mayor: "En el momento del diagnóstico -recuerda- pensé que haría 'pactos' con el Señor para la curación de mi hija. Mientras tanto, yo estaba muy enfadada con Dios y tenía mi corazón cerrado. En 2012, a través de la parroquia, empecé a desear tener un encuentro personal con Jesús y, en el mismo periodo, me encontré con algunos amigos de la Renovación en el Espíritu y decidí formar parte de esta realidad". Así es como se dio el encuentro con la comunidad de la Virgen del Cenáculo, en Nápoles, en laque Anna, desde el primer día, se sintió "acogida y amada". En noviembre de 2017 viene 'la oración de efusión' por la cual llegó a ver a Dora como "un don precioso de Dios": un Dios "buen samaritano", que "sostuvo a esta familia en el sufrimiento, transformándola en alegría" y la condujo "a la posada de la RCC para dar fraternidad". 

Otra experiencia que se pudo escuchar en el evento de Pesaro, fue la de Giusy, de 25 años, perteneciente al grupo Magníficat de Aversa: después de un duelo y del descubrimiento "del amor de Dios", su camino toma una luz diferente, convirtiéndose en pura "gracia que representa una fuente de alegría para testimoniar cada día". Finalmente tomó la palabra Julieta, jurista, esposa de Bashar (de Siria): "Después de siete años de terrible guerra en Siria, hemos aprendido que el perdón y el amor son la única solución para vivir juntos en paz. Nuestra cruz es muy pesada, pero también sabemos que Jesús es el Señor y está siempre dispuesto a escucharnos".

Y precisamente con ocasión de la convocatoria de la Renovación en el Espíritu Santo, el prefecto Kevin Farrell envió un mensaje a los miembros del movimiento, deseándoles "abundantes frutos espirituales", "junto con una oración y una bendición". Al mostrar la necesidad de "dejarse conmover", siguiendo el modelo del buen samaritano, Farrell retomó la enseñanza contenida en la exhortación apostólica "Gaudete y Exsultate": "Es necesario pensar que todos nosotros somos un ejército de perdonados. Todos somos mirados con compasión divina”. Invitando a la RCC a estar cerca de las necesidades y sufrimientos de los demás, añadió: "No olvidéis nunca el encuentro que todos vosotros habéis tenido con Cristo en ese camino polvoriento en el que se encontraron un día, sin recibir ayuda de nadie. Jesús no pasó de largo; se inclinó hacia vosotros con inmenso amor. Es este amor, acogido primero y luego injertado en vosotros por el Espíritu Santo, el que os impulsa ahora -concluyó- a "hacer lo mismo" con los necesitados".

05 de mayo de 2018