28 de noviembre de 2018
Laicos santos

Toniolo y La Pira, “profetas” al servicio del bien común

En los últimos días el Papa Francisco ha dedicado palabras de gran admiración a dos fieles laicos que, con su vida y su compromiso, han dejado su huella en la historia reciente de Italia: el venerable Giorgio La Pira y el Beato Giuseppe Toniolo.

En lo que se refiere a Toniolo, con ocasión de la conferencia dedicada a él con motivo del centenario de su muerte en la sede de la Universidad Católica de Milán, en la carta del Papa firmada por el Secretario de Estado Pietro Parolin, enviada al Arzobispo de Milán Mario Delpini, leemos que fue “un padre y marido ejemplar, profesor de economía y modelo de santidad laical”.

Toniolo, dice la carta a continuación, cultivaba “el ideal de una sociedad verdaderamente democrática, en la que la estrella polar era el bien común que había que lograr en la convergencia de todas las fuerzas sociales, en beneficio de los más pobres”. Una democracia que, para ser tal, incluso en su apertura a todos y con la colaboración de todos, a los ojos del Beato Giuseppe Toniolo “no se habría podido realizar adecuadamente, sin la esencia viva de los valores evangélicos”.

El Papa Francisco habló del venerable La Pira, a doscientos miembros de la Fundación del mismo nombre y a los participantes en la quinta conferencia nacional de asociaciones y grupos que llevan el nombre del político siciliano que fue alcalde de Florencia y que es venerable desde el 5 de julio de este año.

Giorgio La Pira, dijo el Papa en su discurso, fue “un testigo entusiasta del Evangelio y un profeta de los tiempos modernos” cuya acción, siempre inspirada “desde una perspectiva cristiana”, “a menudo precedía a su tiempo”. Además, su ejemplo como servidor del “bien común” es precioso para los políticos de hoy en día, tentados por la búsqueda de “un beneficio personal exclusivo o de un grupo en vez de buscar el interés de todos” o por el “excesivo apego al poder” que “impide efectivamente el relevo generacional”.

Finalmente, el Papa subrayó que un momento tan complejo “en la vida política italiana e internacional” requiere y necesita “fieles laicos y estadistas de gran calidad humana y cristiana para el servicio del bien común”.