30 de septiembre de 2018
Movimientos eclesiales

Un tesoro de experiencias

La contribución de los movimientos eclesiales al Sínodo sobre los jóvenes

El pasado 19 de junio se celebró en el Palazzo San Calisto el habitual Encuentro anual con los moderadores generales de las asociaciones de laicos, de los movimientos eclesiales y de las nuevas comunidades, en el que alrededor de 50 realidades eclesiales reunidas reflexionaron sobre el tema del próximo Sínodo de los obispos: "Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional".

Se invitó a los representantes de los diversos movimientos, asociaciones y comunidades a presentar de manera concisa las iniciativas apostólicas dirigidas a los jóvenes, o emprendidas por los propios jóvenes, en los dos ámbitos del anuncio de la fe y de la vocación, que se han llevado a cabo con éxito en el seno de su propio grupo eclesial. Se trataba, pues, de presentar, no proyectos teóricos o ideas para el futuro, sino lo que ya se ha hecho o se está haciendo y que ha demostrado ser eficaz en el campo de la pastoral juvenil.

Los movimientos eclesiales, en efecto, han estado muy presentes y activos en el mundo de la juventud en las últimas décadas, representando un verdadero campo de experimentación, de innovación y de creatividad misionera en el campo del anuncio de la fe y de la propuesta vocacional dirigida a los jóvenes. Este tesoro de experiencias es un bien espiritual que debe ser compartido con toda la Iglesia y que ahora, en vísperas de la asamblea sinodal, pensamos que pueda ser de interés para muchos. Por este motivo ponemos a su disposición los informes que nos enviaron los participantes a la reunión, junto con el informe del cardenal Farrell y del padre Alexandre Awi Mello, que introdujeron los trabajos en esa misma reunión.

Se trata, pues, de dar voz a los movimientos eclesiales y de enriquecer la reflexión sinodal, con la certeza de que los carismas suscitados por el Espíritu Santo, que están al origen de los movimientos eclesiales y de sus obras de apostolado, aportarán fecundidad y renovado vigor a toda la Iglesia