19 de diciembre de 2018
Mujeres

Una Iglesia más “femenina”

La entrevista a Marta Rodríguez, de nuestro Dicasterio, ha sido publicada en una edición especial del diario "Avvenire"

"La cuestión de los espacios para las mujeres en la Iglesia replantea el tema de los fieles laicos que en la eclesiología de la Lumen gentium y del Magisterio, especialmente después del Concilio, no son en modo alguno una "segunda categoría" de cristianos. En virtud del sacerdocio bautismal, todo cristiano es Iglesia. Sin la presencia de todas las vocaciones, que están al servicio unas de otras, la Iglesia no está completa y no puede cumplir plenamente su misión. La cuestión de la mujer también debe empujar a la Iglesia a revisar sus esquemas culturales y a purificarlos del machismo y del clericalismo, fuertemente denunciados por el Papa Francisco y, desgraciadamente, todavía muy presentes". Así lo expresó hace unos días Marta Rodríguez, de la Sección Mujer de nuestro Dicasterio, en una entrevista concedida a Avvenire, el diario de la Conferencia Episcopal Italiana. En las mismas páginas de esta edición especial, que es una de las iniciativas del periódico para celebrar sus 50 años, también se encuentran todas las intervenciones sobre la mujer y su papel en la Iglesia.

Por ejemplo, la Hermana Roberta Vinerba, directora del Instituto Superior de Ciencias Religiosas (Issra) de Asís, señaló que "con respecto al tema de la maternidad, si la práctica del útero alquilado no se prohíbe a nivel internacional, esto conducirá a un cambio radical en la auto percepción de la mujer como persona, perdiendo la idea de sí misma como una unidad cuerpo-espíritu desde el primer momento de la fecundación, una unidad que tiene sus raíces en la trascendencia de la cual adquiere su valor. Por lo tanto, hay que decir -añadió- que el resultado de la antropología individualista centrada en la autodeterminación, antropología que subyace a tantas luchas feministas es, a pesar de las intenciones de las propias mujeres y de su conciencia, el cuerpo-objeto, la objetivación de la persona reducida a una mercancía de mercado, la última frontera de la alienación”.

Para acabar, la teóloga Ina Siviglia subrayó que "además de la enseñanza de la religión en las escuelas y en muchos ministerios ‘de hecho’, especialmente los relacionados con la catequesis y la evangelización, en el futuro las mujeres podrán desempeñar otras funciones relacionadas con la liturgia, la espiritualidad conyugal y ejercer el ministerio del acompañamiento espiritual en la caridad, así como tejer relaciones interpersonales para fomentar la comunión. Podría configurarse un papel de diaconado permanente, como se ha visto en el pasado en las Iglesias orientales, que, sin embargo, tiene características diferentes del diaconado masculino. Habría que considerar, por ejemplo, la formación de catecúmenos, o la tarea de acompañar y formar a los jóvenes en la afectividad y la sexualidad, así como, en pareja con su propio marido, cuidar la formación de parejas de novios y cónyuges, cónyuges separados y divorciados que se han vuelto a casar, como nos indica el capítulo octavo de Amoris laetitia. En un mundo cada vez más secularizado, las familias -concluyó- deben abrir las puertas de su 'iglesia doméstica'".