31 de enero de 2019
JMJ de Panamá 2019

Desde la vigilia hasta Lisboa 2022

Las últimas páginas del diario de esta extraordinaria aventura que ha sido la Jornada Mundial de la Juventud

Sábado. "Vigilia" no es "el día anterior", sino, según la costumbre antigua, el hecho de estar vigilante, de estar atentos a lo que está a punto de suceder, también la preparación espiritual para la fiesta. Hoy, por lo tanto, es día de víspera y día de vigilia, y las dos cosas se unen en una sola expectativa, una preparación y una máxima atención a lo que se está viviendo aquí en Panamá.

Para el Santo Padre el día comienza con la dedicación del altar de la Basílica Catedral de Santa María la Antigua después de un largo tiempo de restauración - "Hermanos, ¡no nos dejemos robar la belleza que hemos heredado de nuestros padres", dijo el Papa – y continuó la jornada con la tradicional comida con algunos jóvenes - siete, de los cinco continentes.

Y aquí estamos en el Campo San Juan Pablo II, en el Metro Park de Panamá. Y aquí estamos en la Vigilia, a la que los jóvenes, miles y cientos de miles, han llegado realmente en peregrinación por las calles de la ciudad. Y aquí estamos, de noche y esperando al Papa Francisco que viene de nuevo entre los jóvenes y primero escucha, observa, participa. Escucha los testimonios de una familia y de dos jóvenes cuyas vidas están marcadas por las dificultades, pero también por el amor de Jesús: observa las coreografías, los rostros de los jóvenes, a María – la María que apareció en Fátima - que está a su lado en el escenario.

Luego habla y en sus palabras resuenan las dificultades de los que acaba de escuchar: "Decir “sí” al Señor, es animarse a abrazar la vida como viene con toda su fragilidad y pequeñez y hasta muchas veces con todas sus contradicciones e insignificancias".

Su participación se extiende a las dificultades que muchos jóvenes experimentan, en diferentes situaciones: "Sin trabajo, sin educación, sin comunidad y sin familia": estos son los cuatro "sin" que "matan", repite el Papa Francisco, y luego habla del ejemplo de los santos - "encontrar espacios en el que puedan con sus manos, con su corazón y con su cabeza sentirse parte de una comunidad más grande que los necesita y que también ustedes jóvenes necesitan..... Esto es lo que han hecho los santos: tuvieron el valor de mirar a los jóvenes con los ojos de Dios" - para llegar al final a la pregunta crucial: "Ustedes fueron creados para algo más.  ¿Están dispuestos a decir “sí”?”. “El Evangelio – recordó el Papa –nos enseña que el mundo no será mejor porque haya menos personas enfermas, menos personas débiles, menos personas frágiles o ancianas de quien ocuparse e incluso porque haya menos pecadores; no, no será mejor por eso. El mundo será mejor cuando sean más las personas que, como estos amigos que nos han hablado, estén dispuestos y se animen a gestar el mañana, a creer en la fuerza transformadora del amor de Dios”. “¿Quieren ser “influencer” al estilo de María? Ella se animó a decir «hágase»”. Así es, “solo el amor nos vuelve más humanos, más plenos, todo el resto son buenos pero vacíos placebos”.

El Papa se va, después de la adoración eucarística. Estas palabras sencillas y fuertes permanecen con los jóvenes. Quizás alguno de ellos, como María, las medita silenciosamente en su corazón durante toda la noche.

 

Domingo. Las palabras de ayer sobre la vida y el amor vuelven hoy, vividas en la comunión eucarística por esta multitud de jóvenes, por sus obispos y sacerdotes, por los voluntarios que trabajaron tanto para preparar estos días y también por los profesionales de los medios de comunicación que las transmitieron a todo el mundo.

Fe vivida, comunión verdadera, banderas que no dividen, sino que muestran cuán rico, multiforme y sorprendente es el pueblo de Dios que se encuentra unido en torno a Cristo y al Papa Francisco.

Vuelven en los gestos y en la homilía del Papa: "Dios es real porque el amor es real, Dios es concreto porque el amor es concreto"; esta concreción para los jóvenes significa que "no eres el futuro, sino el ahora de Dios", no se trata de estar en una "sala de espera" esperando tu turno, sino de hacer actuar el amor de Dios en tu vida. "Podemos tenerlo todo, pero si falta la pasión del amor, faltará todo", dijo el Papa Francisco, hablando de nuevo de un tema que propone a los jóvenes desde hace tiempo, el del intercambio intergeneracional: "La riqueza de la escucha entre generaciones, la riqueza del intercambio y el valor de reconocer que nos necesitamos, que tenemos que esforzarnos en propiciar canales y espacios en los que involucrarse en soñar y trabajar el mañana ya desde hoy”. El Papa concluyó: " ¿Quieren vivir la concreción de su amor? Que vuestro “sí” siga siendo la puerta de ingreso para que el Espíritu Santo nos regale un nuevo Pentecostés a la Iglesia y al mundo”. Después, junto con el Cardenal Farrell, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, anunció la próxima Jornada Mundial de la Juventud: en Lisboa, Portugal, en 2022.

Otros dos eventos marcaron el día del Papa Francisco. La visita a la Casa de acogida El Buen Samaritano, que atiende a 60 jóvenes y adultos en dificultad, incluidos los enfermos de SIDA: "Quedarse aquí es tocar el rostro silencioso y materno de la Iglesia" - dijo el Santo Padre - y "una casa, todos lo sabemos muy bien, necesita la colaboración de todos. Nadie puede ser indiferente o extraño, porque cada uno es una piedra necesaria para su construcción".

Más tarde, en el estadio Rommel Fernández, el encuentro con los 20.000 voluntarios, más de 2.000 de ellos provenientes de otros países, que trabajaron para hacer posible este evento. El valor de su entrega y sacrificio por algo más grande mereció la invitación misionera del Santo Padre: "vayan a contar, vayan a dar testimonio, no con muchas palabras sino con gestos sencillos y cotidianos".

 

Lunes. Una primera evaluación, en caliente. ¿Qué les ha dado Panamá a los jóvenes en estas JMJ? El testimonio de que incluso un país pequeño puede lograr grandes cosas; el descubrimiento de que la sonrisa, la acogida y la disponibilidad son claves para activar de inmediato la comunicación, para que todos se sientan como en casa; el gran corazón de este pequeño país y de su arzobispo, José Domingo Ulloa, que se entregó con generosidad, implicando a todo el pueblo panameño y centroamericano en esta empresa que parecía imposible.

Seguidamente: la primera etapa del camino de la Iglesia con los jóvenes después del Sínodo del año pasado dedicado a ellos, con una mayor atención a la escucha y a un compartir serio y profundo de los temas más urgentes, desde los relativos a la identidad y al papel de los jóvenes en la sociedad, a los temas de la falta de trabajo, el cuidado y la protección de la Creación, la sexualidad vivida responsablemente, las cuestiones del sentido del sufrimiento y del dolor.

El Papa Francisco ha mostrado el camino de los gestos sencillos y cotidianos que pueden, sin embargo, revolucionar el mundo: los jóvenes, que en estas horas regresan a sus hogares y a su vida cotidiana, sabrán valorar la sabiduría del Santo Padre y romper la jaula de la costumbre y así hacer irrumpir el amor y la vida verdadera en sus existencias. Ellos sabrán cómo hacerlo porque lo vivieron aquí en Panamá. Porque aquí no estaban solos, sino junto a sus amigos, sus comunidades, sus sacerdotes. Caminarán juntos. Y aunque caigan, como nos recordó el Papa durante la Vigilia, lo importante es saber cómo volverse a levantar.

Una meta en el horizonte: Lisboa, 2022.