30 de enero de 2019
Papa Francisco

Unidad y fidelidad en el matrimonio

Unidad y fidelidad; dos bienes matrimoniales que, más que obligaciones jurídicas de todo matrimonio cristiano, son epifanías de la fe bautismal

Este es un pasaje significativo del discurso que el Papa Francisco pronunció ante los funcionarios y abogados del tribunal de la Rota Romana para la inauguración del año judicial.

La secularización de la sociedad, añadió el Papa, "no favorece el crecimiento de la fe", y como consecuencia de ello, a los fieles "les cuesta dar testimonio de un estilo de vida según el Evangelio, incluso en lo que se refiere al sacramento del matrimonio". Por eso la Iglesia está llamada a ofrecer apoyo espiritual y pastoral. Este apoyo no se limita a la realización de los trámites, aunque estos sean necesarios. "Necesitamos una triple preparación para el matrimonio: remota, cercana y permanente. Esta última debe ser entendida de manera seria y estructural en las diversas etapas de la vida conyugal, a través de una atenta formación, con el fin de aumentar la conciencia de los esposos de los valores y compromisos propios de su vocación. Los sujetos principales de esta formación matrimonial, en virtud de su oficio y ministerio, son los pastores; sin embargo, es más oportuno que nunca, aún más, es necesario, involucrar a las comunidades eclesiales en sus diversos componentes".

El Papa recordó también la figura de los santos esposos Aquila y Priscila, compañeros de la misión de san Pablo y valiosos colaboradores de la obra evangelizadora del apóstol. Hay varios medios pastorales, sugeridos por el Papa Francisco, para el cuidado permanente de la Iglesia por el bien del matrimonio y de la familia: “la frecuentación de la Palabra de Dios: los encuentros catequísticos; la participación en la celebración de los Sacramentos, especialmente la Eucaristía; el dialogo y la dirección espiritual; la participación en grupos familiares y en el servicio caritativo”.

La fidelidad es posible, porque es un don, tanto para los esposos como para los sacerdotes - concluyó el Papa Francisco en su discurso: "Esta es la noticia que debería hacer más fuerte y consolador el ministerio fiel y evangélico de los obispos y sacerdotes; del mismo modo que el amor y la fidelidad de los esposos Aquila y Priscila fueron consoladores para Pablo y Apolo".