11 de julio de 2019
Eutanasia

Una proposta concreta

Declaración del DLFV en relación al caso de Vincent Lambert

Vincent Lambert ha muerto. Es hora de rezar más que nunca. Se le privó de toda posibilidad humana de supervivencia cuando podía haber estado acompañado. Como leemos en el tweet del Santo Padre del miércoles 10 de julio, cuando estamos ante un paciente que no está muriendo, sino enfermo y en condiciones clínicas estables, la medicina por definición sería requerida para servir a la vida, no para quitarla. Pero después de este enésimo episodio dramático, ante el cual el mundo se ha quedado, una vez más, atónito por la inexplicable furia de la voluntad represiva contra una vida humana inocente y frágil, rezar no es lo único que podemos hacer. Hay un aspecto más sobre el que debemos reflexionar urgentemente de forma seria y responsable. Porque detrás de estos hechos absurdos no solo se esconde la incapacidad de discernir el verdadero bien humano, sino también una constante demanda de legitimidad pública de las opciones contra la vida, implementadas a través de leyes específicas y decisiones judiciales, que introducen continuas excepciones al principio jurídico fundamental de protección de la vida humana. Excepciones graves, amenazantes y reiteradas, que en poco tiempo se convierten en normalidad y que deforman definitivamente el sentido de la justicia y la función del derecho.

El derecho sirve para proteger la coexistencia, nuestro estar en el mundo, uno al lado del otro, sea cual sea la condición en la que nos encontremos: en la salud o en la enfermedad, en la fragilidad o en la incapacidad. En cualquier sociedad, el derecho es concebido para proteger la vida, no para negarla o violarla. Por eso nunca es lícito inducir la muerte. Por eso, la intangibilidad de toda vida humana es un principio jurídico universal, laico, objetivo, un bien irremplazable que nadie debe atreverse a violar. Ahora es urgente, a nivel internacional, promover una reflexión profunda y competente sobre lo que está ocurriendo en nombre de un derecho que distorsiona la dimensión relacional entre los hombres. Debemos comprometernos a hacer que tal derecho vuelva a ser justo. Un verdadero derecho. Y debemos hacerlo de inmediato.