31 de enero de 2020
Ancianos

El presente y el futuro de la Iglesia

Las palabras del Santo Padre en la audiencia con los participantes del Primer congreso internacional de pastoral para los ancianos sobre el tema “La riqueza de los años”

“Cuando pensamos en los ancianos y hablamos de ellos, sobre todo en la dimensión pastoral, debemos aprender a cambiar un poco los tiempos de los verbos. No sólo hay un pasado, como si para los ancianos sólo hubiera una vida detrás de ellos y un archivo enmohecido. No. El Señor puede y también quiere escribir con ellos nuevas páginas, páginas de santidad, de servicio, de oración... Hoy quiero decirles que los ancianos son también el presente y el futuro de la Iglesia. ¡Sí, son también el futuro de una Iglesia que, junto con los jóvenes, profetiza y sueña!”. Con estas palabras, el Papa Francisco, en el Palacio Apostólico del Vaticano, se dirigió a los participantes del Primer congreso internacional de pastoral para los ancianos sobre el tema “La riqueza de los años” recibidos en audiencia.

La “riqueza de los años”, dijo, “es la riqueza de las personas, de cada persona que tiene sobre sus hombros muchos años de vida, de experiencia y de historia”. Es el precioso tesoro que toma forma en el viaje de la vida de cada hombre y mujer, cualquiera que sea su origen, de dondequiera que provenga, cualesquiera que sean sus condiciones económicas o sociales. Porque la vida es un don, y cuando es larga es un privilegio, para uno mismo y para los demás. Siempre”.

“La profecía de los ancianos -continuó- se hace realidad cuando la luz del Evangelio entra plenamente en sus vidas”, y por eso pidió a los participantes, expertos y agentes de pastoral de los ancianos de todo el mundo, que no escatimaran esfuerzos para proclamar el Evangelio a los abuelos y a los ancianos: “Id a su encuentro con una sonrisa en el rostro y el Evangelio en las manos. Salid a las calles de vuestras parroquias y buscad a los ancianos que viven solos. ¡La vejez no es una enfermedad, es un privilegio! La soledad puede ser una enfermedad, pero con la caridad, la cercanía y el consuelo espiritual podemos curarla”.

Especialmente hoy en día, continuó diciendo el Santo Padre, los abuelos pueden ser “el eslabón indispensable para educar a los niños y a los jóvenes en la fe” y por esta razón, dijo el Papa Francisco, “debemos acostumbrarnos a incluirlos en nuestros horizontes pastorales y a considerarlos, de forma no episódica, como uno de los componentes vitales de nuestras comunidades”. No sólo son personas a las que estamos llamados a ayudar y asistir para proteger sus vidas, sino que pueden ser protagonistas de una pastoral evangelizadora, testigos privilegiados del amor fiel de Dios”.

Finalmente, el Papa pidió “que este Congreso no se quede como una iniciativa aislada, sino que marque el inicio de un camino de profundización y discernimiento pastoral. Debemos cambiar nuestros hábitos pastorales para responder a la presencia de tantas personas ancianas en las familias y en las comunidades”.