08 de junio de 2020
Jóvenes

El antiguo coordinador de la pastoral juvenil en Polonia se ha convertido en "obispo JMJ"

En el escudo episcopal de Monseñor Suchodolski está la cruz y el icono Salus Populi Romani

El 1 de junio, en la diócesis polaca de Siedlce, el obispo Grzegorz Suchodolski, secretario general del Comité Organizador de las JMJ Cracovia 2016 y responsable de la participación de la juventud polaca en estos encuentros en los años 1996 - 2016, fue ordenado obispo en la diócesis polaca de Siedlce. En su escudo episcopal, el obispo incluyó dos símbolos de las JMJ: la cruz y el icono Salus Populi Romani. Su lema, “Anunciar a Jesucristo”, también se inspira en las palabras de San Juan Pablo II a los jóvenes, grabadas en la Cruz de las JMJ.

“He mirado estas palabras varias veces y las he hecho objeto de mi meditación. Muchas veces he visto a los jóvenes arrodillarse ante esta cruz con emoción, ofreciendo sus vidas a Jesús. Hoy recibo estas palabras como un testamento espiritual que me ha dado San Juan Pablo II y espero que me ayude a ser fiel a este anuncio”, dice.

Como explica Mons. Suchodolski, los símbolos de las JMJ le ayudaron a descubrir la Iglesia y sus diferentes dinámicas: “He experimentado la belleza de la Iglesia universal, que vive en las Iglesias locales. He conocido los diferentes movimientos y comunidades que el Espíritu Santo da a su Iglesia. He visto el maravilloso y dedicado ministerio de los pastores de la Iglesia, tanto sacerdotes como obispos. He aprendido las estructuras de las diócesis, consejos y congregaciones vaticanas, así como las interrelaciones entre las conferencias episcopales y las diócesis individuales. He hecho mías las preocupaciones de los jóvenes que buscan sinceramente a Jesús y que superan diversos retos para participar en las JMJ”.

El obispo polaco subraya también el valor de los encuentros mundiales como medio para descubrir y enamorarse de la Iglesia: “Para muchos jóvenes de hoy, la Iglesia es una institución demasiado lejana, que a menudo se comunica en un lenguaje que puede parecerles incomprensible, 'arcaico'. Muchos de ellos no tienen ninguna vida espiritual, no rezan, no leen la Biblia ni practican. Por lo tanto, uno de los desafíos de la pastoral juvenil, que se logra perfectamente durante las JMJ, es “acercar” la Iglesia a ellos, en cierto sentido "calentando" su imagen. Los jóvenes que tienen la oportunidad de conocer a su obispo, de hacerle preguntas, de pasar tiempo con él en la oración común, el descanso y la peregrinación, empiezan a ver la Iglesia como una realidad cercana a ellos. En lo sucesivo, muchos de ellos buscan esa cercanía y apertura también en sus diócesis y parroquias”, concluyó.

stemma don gregorio