19 de agosto de 2020
Jóvenes

La pastoral juvenil al servicio del discernimiento vocacional a la luz de Christus Vivit

Videoconferencia del Secretario con la Arquidiócesis de Santiago de Chile
Videoconferencia Mesa Vocacional.jpeg

El sábado 8 de agosto P. Alexandre Awi Mello participó de la III Mesa Vocacional, una videoconferencia que contó con la participación de asesores de Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis de Santiago de Chile. El Secretario del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida comenzó recordando la importancia del largo camino de escucha de los jóvenes durante el proceso sinodal e invitó a que se tenga en cuenta el documento final de la reunión pre-sinodal.

Allí los jóvenes piden que la vocación sea presentada de forma sencilla y clara, subrayando el sentido de la llamada y la misión, y que no sea vista como sinónimo solamente de sacerdocio o vida consagrada (n. 8). Ellos consideran el discernimiento vocacional como un gran desafío (n. 9) y una oportunidad para que la Iglesia ofrezca un adecuado acompañamiento, que es una profunda necesidad de la juventud actual (n. 10).

Partiendo del camino sinodal, que sigue actualmente en plena fase de implantación, P. Awi Mello presentó tres impulsos para una pastoral juvenil a servicio del discernimiento vocacional: una renovada visión con relación a la vocación, que debe ser vista como misión, como “ser para los demás”, sacando lo mejor de sí para entregarlo a Dios y a los demás, y no solamente como un camino de realización personal (cf. ChV 253-258); una renovada visión con relación a la Pastoral Juvenil en clave vocacional, pues la pregunta vocacional debe estar siempre presente, con perspectiva misionera, generando una “cultura vocacional” en todas las acciones pastorales de la Iglesia (cf. Documento Final del Sínodo 2018, n. 138-141); y una renovada visión con relación al acompañamiento para el discernimiento vocacional, un acompañamiento personal y comunitario, que ayude al joven a elaborar sus sueños, hacer elecciones y, en particular, realizar su proyecto de vida, en un camino de libertad personal y diálogo con Dios (cf. ChV 242-247; 291-298).