14 de mayo de 2020
Jóvenes

La esperanza cristiana y la pastoral juvenil en un tiempo de incertidumbre

Han sido publicados los vídeos de las presentaciones del P. João Chagas en las Jornadas de Formación de la Diócesis de Coímbra

En su discurso a los participantes del Foro Internacional de la Juventud, el 22 de junio de 2019, el Papa Francisco invitó a los jóvenes a vivir en gran armonía la peregrinación hacia las JMJ de Lisboa (que se celebrarán en agosto de 2023) y el proceso de integración de las propuestas del Sínodo de 2018 sobre el tema Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional.

Además, el Santo Padre, en su mensaje para las JMJ 2020, celebradas a nivel diocesano, escribió a los jóvenes: “Os gusta viajar, confrontaros con lugares y rostros jamás vistos antes, vivir experiencias nuevas. Por eso, elegí como meta de vuestra próxima peregrinación intercontinental, en el 2022, la ciudad de Lisboa, capital de Portugal. Desde allí, en los siglos XV y XVI, numerosos jóvenes, muchos de ellos misioneros, partieron hacia tierras desconocidas, para compartir también su experiencia de Jesús con otros pueblos y naciones. El tema de las JMJ de Lisboa será: María se levantó y partió sin demora” (Lc 1,39).

“Cuando las dificultades parecen oscurecer las perspectivas de un futuro mejor, cuando experimentamos el fracaso y el vacío a nuestro alrededor, es el momento de la esperanza cristiana, fundada en el Señor Resucitado y acompañada de un amplio esfuerzo caritativo en favor de los más necesitados”. Estas palabras del Papa, pronunciadas en su discurso a los obispos portugueses en su visita ad limina el 7 de septiembre de 2015, son muy actuales en estos tiempos que vivimos.

Muchas veces podemos desanimarnos incluso en el ámbito de la pastoral juvenil. Francisco desafió a los obispos portugueses a encontrar las razones por las que los jóvenes se alejan de la experiencia de la fe y recordó la promesa de Jesús en el Evangelio: “Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin de los tiempos” (Mt 28, 20). Luego añadió: “No hay duda de que está, pero ¿dónde lo escondemos? En efecto, si la propuesta es Jesucristo crucificado y redimido en el catequista y en la comunidad, si este Jesús se pone en camino con el joven y le habla al corazón, seguramente este arderá” (cf. Lc 22,15.32).

El pasaje de Lc 22, que acabamos de citar, es el del encuentro de Jesús con los discípulos de Emaús. Este texto inspiró los comienzos de las JMJ (basta recordar el himno del encuentro mundial del 84 - Quédate con nosotros) y todo el proceso del Sínodo de 2018.

Jesús quiere caminar con cada joven, encontrándolo personalmente, interceptando su espíritu abierto que busca siempre nuevos horizontes y grandes desafíos (cf. Christus Vivit 18). Es la certeza de ser amado por el Señor en toda circunstancia (cf. Cf. ChV 112) lo que sostiene a los jóvenes en tiempos llenos de incertidumbres. Por eso el Santo Padre casi grita a los jóvenes: “¡Jóvenes amados por el Señor! ¡cuánto valéis si habéis sido redimidos por la preciosa sangre de Cristo! ¡No tenéis precio! ¡No sois piezas para ser subastadas! [...] No tenéis precio: siempre debéis repetíroslo a vosotros mismos: no estoy en una subasta, no tengo precio. Soy libre. ¡Soy libre! Enamoraos de esta libertad, la libertad que os ofrece Jesús” (ChV 122).

La certeza de este amor impulsa a los jóvenes a convertirse ellos mismos en protagonistas de la evangelización de sus coetáneos. Cuando están bien acompañados y se confía en ellos, saben “encontrar nuevos caminos con creatividad y audacia.” [...] “Se trata más bien de poner en juego la astucia, el ingenio y el conocimiento que tienen los mismos jóvenes de la sensibilidad, el lenguaje y las problemáticas de los demás jóvenes” (ChV 203).

El ámbito del acompañamiento puede incluir también la participación de los jóvenes como sujetos activos. Como bien recuerda el Papa, “los jóvenes son capaces de guiar a otros jóvenes y de vivir un verdadero apostolado entre sus amigos” (ChV 219).

Todo el potencial del bien en el corazón de los jóvenes debería llevarles a preguntarse: ¿cómo puedo servir mejor y ser más útil al mundo y a la Iglesia? ¿cuál es mi lugar en esta tierra? ¿qué podría ofrecer yo a la sociedad?”  (ChV 285). Aquí entramos en la esfera de la vocación, del discernimiento sobre el proyecto de vida.

Todos estos temas (¡y muchos otros!) fueron abordados en una serie de ponencias realizadas en Coímbra (Portugal) el pasado mes de enero. Recientemente han sido publicadas en vídeo.