21 de abril de 2020
Dicasterio

Aplazado por un año el Encuentro Mundial de las Familia y la Jornada Mundial de la Juventud

Escuchando a las familias y a los jóvenes para recalibrar los eventos según las nuevas necesidades de la logística y los contenidos

Favorecer una mejor preparación organizativa y pastoral, teniendo en cuenta el impacto que la pandemia del Covid-19 está teniendo y tendrá en las familias y los jóvenes. Son estas las razones del aplazamiento del Encuentro Mundial de las Familias y de la próxima Jornada Mundial de la Juventud, que se han trasladado respectivamente a junio de 2022 y agosto de 2023.

“La actual situación de emergencia sanitaria mundial ha tenido un impacto importante en los caminos de preparación de estos encuentros internacionales”, explica el Padre João Chagas, responsable de la Oficina Jóvenes del Dicasterio. “Muchos de los esfuerzos de las familias y de los jóvenes, una vez superada esta emergencia – sigue – se concentrarán en la ayuda en las situaciones de fragilidad en los diferentes ámbitos de la sociedad. La experiencia de los jóvenes en las JMJ y los testimonios de cómo enfrentan los desafíos vinculados a éstas nos permiten confiar en su capacidad de transformar cada dificultad en oportunidad, convirtiéndose – concluye – en protagonistas de la reconstrucción”.

El subsecretario Gabriella Gambino destaca cómo los efectos de la pandemia se están sintiendo de manera muy fuerte dentro de las familias en dificultad, sobre todo en las zonas más periféricas del mundo. La Iglesia, explica, “que siempre escucha las necesidades de las familias, no podía ser indiferente a aquellas necesidades más urgentes de los próximos meses en cuanto a lo económico, social y psicológico de tantas personas. Recordemos, en este sentido, que el Encuentro Mundial de las Familias quiere ser de verdad un encuentro concreto de las familias con el Santo Padre y de las familias entre sí”.

Por ello, añade, “se ha decidido aplazar un evento cuya organización, también por razones logísticas por el lockdown, ha sido más compleja en estos últimos dos meses. El aplazamiento permitirá, en última instancia, poner aún mayor atención en la preparación para recalibrar el encuentro, no solo desde el punto de vista organizativo, sino también en cuanto a los contenidos, que tendrán que tener en cuenta la conversión espiritual, educativa y pastoral, que el Espíritu Santo nos está pidiendo en estos tiempos de pandemia”.