14 de enero de 2021
Spiritus Domini

Nota del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida

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El Santo Padre, con una Carta Apostólica en forma de Motu Proprio del 10 de enero de 2021, modificó el can. 230 § 1 del Código de Derecho Canónico, permitiendo también a las mujeres el acceso a los ministerios instituidos de lectorado y acolitado.

En la normativa canónica y en la práctica eclesial había una disparidad de trato entre los laicos, ya que hasta ahora sólo los “laicos de sexo masculino” podían acceder a estos ministerios.

Sin embargo, más allá de esta disparidad, el fundamento de estos ministerios instituidos, no necesariamente relacionados con el sacramento del Orden, se encuentra en el Bautismo y la Confirmación. Como leemos en la carta que el Santo Padre dirigió al Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe junto al Motu Proprio, ofrecer la posibilidad de conferir el lectorado y el acolitado a los laicos, hombres y mujeres, puede “contribuir a una mayor manifestación de la dignidad bautismal común de los miembros del Pueblo de Dios”, de modo que “el sacerdocio propio de cada fiel (commune sacerdotium) y el sacerdocio de los ministros ordenados (sacerdotium ministeriale seu hierarchicum) se mostrarán aún más claramente ordenados entre sí (cf. LG, n. 10), para la edificación de la Iglesia y para el testimonio del Evangelio”.

En la práctica, hasta ahora, no se han conferido con frecuencia estos ministerios laicales, pero en muchos contextos eclesiales las funciones propias del lector y del acólito son desempeñadas indistintamente por laicos, hombres y mujeres, aunque no de manera institucional.

La Carta del Santo Padre confía a las Conferencias Episcopales la tarea de “establecer criterios adecuados para el discernimiento y la preparación de los candidatos a los ministerios del Lectorado o del Acolitado, o a otros ministerios que consideren instituir, según lo dispuesto en el Motu Proprio Ministeria quaedam, con la aprobación previa de la Santa Sede y de acuerdo con las necesidades de la evangelización en su territorio”. Esto puede ser un terreno fértil para el discernimiento eclesial en los diversos territorios, para redescubrir una ministerialidad situada, en conformidad con las necesidades específicas de una determinada porción del Pueblo de Dios, y muestra cómo los episcopados son los destinatarios de una renovada confianza que les ha dado el Santo Padre para que, cuando lo sugieran las necesidades de la evangelización, puedan identificar nuevas formas de ministerialidad laical instituida.

El Motu Proprio querido por el Papa Francisco, junto con la carta que lo acompaña, remite a un redescubrimiento consciente del significado de la dignidad conferida a cada uno de los fieles a través del Bautismo y llama la atención sobre la necesaria valoración de las mujeres en la Iglesia como portadoras de su propia vocación eclesial.