10 de enero de 2020
Papa Francisco

Vida para acoger, proteger, respetar y servir

Mensaje para la XXVIII Jornada Mundial del Enfermo

“El sustantivo “persona” siempre está antes del adjetivo “enferma”. Por lo tanto, que vuestra acción tenga constantemente presente la dignidad y la vida de la persona, sin ceder a actos que lleven a la eutanasia, al suicidio asistido o a poner fin a la vida, ni siquiera cuando el estado de la enfermedad sea irreversible”. Estas son las palabras que el Papa Francisco escribió en el Mensaje para la XXVIII Jornada Mundial del Enfermo, que se celebra el 11 de febrero.

La vida, prosigue el Papa Francisco, “es sagrada y pertenece a Dios, por lo tanto, es inviolable y no se puede disponer de ella”. Además “debe ser acogida, tutelada, respetada y servida desde que surge hasta que termina: lo requieren simultáneamente tanto la razón como la fe en Dios, autor de la vida. En ciertos casos, la objeción de conciencia es para vosotros una elección necesaria para ser coherentes con este “sí” a la vida y a la persona. En cualquier caso, vuestra profesionalidad, animada por la caridad cristiana, será el mejor servicio al verdadero derecho humano, el derecho a la vida. Aunque a veces no podáis curar al enfermo, sí que podéis siempre cuidar de él con gestos y procedimientos que le den alivio y consuelo”.

Acabó su mensaje exhortando “a las instituciones sanitarias y a los Gobiernos de todos los países del mundo, a fin de que no desatiendan la justicia social, considerando solamente el aspecto económico”, y dando las gracias  a los “voluntarios que se ponen al servicio de los enfermos, que suplen en muchos casos carencias estructurales y reflejan, con gestos de ternura y de cercanía, la imagen de Cristo Buen Samaritano”.