18 de noviembre de 2021
Ad limina

Para que los jóvenes vuelvan a la Iglesia, tenemos que ofrecerles experiencias significativas

Con la llegada del cuarto grupo de obispos polacos, el 25 de octubre, se cerró el ciclo de visitas ad limina al Dicasterio por parte de los obispos del país
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¡Cuántas cuestiones pastorales urgentes! Hablando de los laicos, expresaron su profunda preocupación por el marcado y creciente número de fieles que, aunque asisten a la misa dominical, llevan una vida poco caracterizada por los valores cristianos, una fractura que sólo puede reducirse y superarse con la contribución específica de los mismos laicos. Por eso hay que formar sólidamente a los laicos, hacerlos corresponsables activos de las estructuras eclesiásticas y, sobre todo, animarlos con fuerza a ser misioneros en la sociedad. También los sacerdotes tendrán que desempeñar su papel, saliendo de su rutina pastoral para atreverse a adoptar un enfoque más sinodal y de colaboración con los laicos. Asimismo, se ha de realizar un esfuerzo especial para superar la indiferencia de los jóvenes. Según los prelados, hay que acuñar un nuevo lenguaje para ellos que pueda explicar la belleza del plan de Dios y convencerles de que vivan de acuerdo con él. El padre Alexandre, secretario del Dicasterio, añadió: "Es fundamental ofrecerles experiencias significativas, ya sea el voluntariado, la amistad, el compromiso social, todo aquello que toca las fibras del corazón de los jóvenes y de lo que puede nacer un auténtico encuentro con Cristo".

En cuanto a la familia, los obispos señalaron que, debido a una serie de viejos y nuevos factores (el comunismo, el impacto con Occidente, el fenómeno de las migraciones), se está produciendo un declive inexorable de los matrimonios en general y de los matrimonios sacramentales en particular, en favor de una cultura de la cohabitación cada vez más extendida. Estas cifras, sumadas a las de los matrimonios fallidos-que también aumentan en todo el país- dan la medida del reto que la Iglesia en Polonia debe asumir en el ámbito de la pastoral familiar. Y hay que hacerlo rápido - reconocen los obispos - porque los efectos de esta nueva tendencia en otros ámbitos de la Iglesia empiezan a notarse. Por ejemplo, cada vez es más difícil encontrar un padrino adecuado para acompañar a los niños y jóvenes en los sacramentos de la iniciación cristiana. Ante estos retos, todos coincidieron en que la exhortación Amoris Laetitia es una importante herramienta pastoral hoy en día para discernir estas situaciones y decidir la correcta actitud pastoral a tomar.

Al abordar el tema de los "movimientos", algunos obispos destacaron el riesgo de una deriva personalista por parte de algunos de sus responsables. Reafirmando la necesidad de una constante vigilancia por parte de los obispos sobre las agregaciones presentes y operantes en sus territorios, la Sra. Ghisoni, Subsecretaria del Dicasterio encargada de los laicos, recordó también que la finalidad del reciente Decreto General del Dicasterio que regula el ejercicio del gobierno en las asociaciones internacionales de fieles era precisamente, entre otras cosas, frenar el fenómeno del personalismo en la cúpula de las agregaciones y reafirmar el carácter de servicio de toda forma de gobierno en la Iglesia.