13 de septiembre de 2021
Ad limina

Reanudación de las visitas Ad limina interrumpidas en razón de la pandemia

Francia: continuación del diálogo con la sociedad
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Con la llegada del primero de los tres grupos de obispos de Francia al Dicasterio, se reabre la temporada de visitas ad limina, que se había cerrado repentinamente en marzo de 2020 debido a la crisis sanitaria mundial. Fue un encuentro presencial que, aunque respetando la distancia social, tuvo el sabor dulce y cálido de la vuelta a la normalidad.

Los prelados del sur de Francia, en su peregrinación al umbral de Pedro, llevaron consigo las cargas y las promesas de sus comunidades. Los obispos señalaron los fuertes contrastes y fracturas que han surgido en el país en torno a las cuestiones de bioética que han dominado el debate público en los últimos meses y la aprobación de la ley de procreación médicamente asistida. En este escenario, la antropología cristiana ha parecido cada vez menos relevante para la sociedad. Incluso el modelo de familia basado en el matrimonio inspirado en el Evangelio ya no es la opción mayoritaria entre sus compatriotas. De hecho, en 2018, el 55% de los franceses organiza su vida familiar fuera del matrimonio.

Sin embargo, en medio de estos colores sombríos, los obispos compartieron su firme intención de seguir presentando la perspectiva cristiana con una actitud de diálogo hacia la sociedad, escapando a la lógica de la oposición: "La Iglesia vive en medio de esta sociedad y es a ella a quien estamos llamados a servir dando testimonio de Cristo", declararon. A continuación, los pastores reiteraron sus esfuerzos para que los laicos vuelvan al Siglo, lugar privilegiado de su testimonio. De hecho, señalaron que el generoso compromiso de sus fieles en materia social nunca ha fallado, una disponibilidad que se hizo epifánica con la acogida ofrecida a muchos migrantes. El camino hacia la plena corresponsabilidad de los laicos en la misión de la Iglesia es todavía largo, admitieron los obispos, pero se ha trabajado mucho en esta dirección. El número de LME (laicos en misión eclesial) está creciendo en casi todas partes. Con o sin mandato misionero explícito, con o sin ministerios instituidos, los laicos llevan hoy sectores enteros de la pastoral de la Iglesia, como por ejemplo el servicio de acompañamiento a las personas que están viviendo un luto. El sorprendente fenómeno del compromiso apostólico de tantas parejas jóvenes en los primeros años de su vida matrimonial forma parte de estas prometedoras novedades, que dan esperanza a una Iglesia cada vez más sinodal, en la que los fieles de todos los estados de vida trabajan felizmente juntos. Los Obispos también expresaron su alegría por la presencia y vitalidad de numerosos movimientos y nuevas comunidades, algunas de ellas francesas y otras muchas internacionales, que aseguran la formación de los laicos, ofreciéndoles, según sus carismas, cauces privilegiados para el compromiso apostólico.

Al animar a los obispos a continuar su misión sin desfallecer, el Dicasterio recordó entonces lo fundamental que es acompañar estos procesos, así como a las personas e instituciones que los llevan a cabo. Para ello, los sacerdotes y los laicos deben formarse en el arte del acompañamiento.