31 de marzo de 2021
Protección de menores

Una misión para las mujeres. La prevención de los abusos en la familia y en la escuela

La subsecretaria Ghisoni invitada a la presentación de la publicación de la UMOFC
Ghisoni_WUCWO_290321.jpeg

Con motivo del inicio del Año “Familia Amoris Laetitia” y en preparación del Triduo Pascual, la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas (UMOFC) celebró tres seminarios webs (en inglés, español y francés) para difundir métodos de prevención de los abusos en los miembros más vulnerables de la familia: los niños y los adolescentes.

La Prof. Linda Ghisoni, subsecretaria para los Laicos, escribió el prefacio de esta publicación y participó en la presentación del libro con un saludo en el que renovó el compromiso de la Santa Sede y en particular de este Dicasterio con la prevención y la formación contra los abusos.

En su presentación, la Dra. Ghisoni recordó que la pandemia ha dificultado “aún más el acompañamiento y la protección de las personas más frágiles: el acceso a la educación de muchos niños y jóvenes en situación de pobreza se ha visto comprometido; los niños, las mujeres, las personas discapacitadas, encerradas en sus casas, en un aislamiento mayor del habitual, se han visto a menudo más expuestas a la soledad y la violencia”.

También recordó que este libro se publica en un momento muy delicado pero, a la vez, providencial, porque se inserta en el Año “Familia Amoris Laetitia” que se acaba de inaugurar, como un paso concreto que la UMOFC da para mostrar que la Iglesia está con las familias y se compromete concretamente, como dice el Papa Francisco en el mensaje de inauguración “a hacer el camino con ellas; a entrar en los hogares con discreción y con amor”, para decir a las familias “el Señor está cerca de vosotras, queremos ayudaros a custodiar el don que habéis recibido”.

Por último, la Dr. Ghisoni subrayó que estos encuentros, que se celebran precisamente durante la Semana Santa, “muestran la amorosa solicitud típica de las mujeres que, como tuve ocasión de escribir en el prefacio del libro, «en el silencio del Sábado Santo, se dedican a preparar los preciosos óleos, guardados para ungir el cuerpo del Señor traspasado por las heridas, este cuerpo de Cristo que es la Iglesia, para ungir las heridas, todavía visibles, pero hechas gloriosas por el Resucitado»”.