30 gennaio 2020
Esp

La pastoral de las personas mayores en la pastoral ordinaria

Maria Elisa Petrelli
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LA PASTORAL DE LAS PERSONAS MAYORES EN LA PASTORAL ORDINARIA

 MARIA ELISA PETRELLI 

La pastoral de las personas mayores en la Argentina está integrada como Área de Adultos Mayores en el Secretariado Nacional para la Pastoral Familiar de la Comisión Episcopal para la Vida, los Laicos y la Familia, que integra a su vez la Conferencia Episcopal Argentina; concretamente existe enmarcada en la pastoral familiar. Nos acompañan tres obispos.

Al ser una Comisión que integra la Conferencia Episcopal Argentina, tiene alcance en todo el territorio de la Nación. El cual es muy vasto, con realidades socioculturales muy disimiles y con largas distancias.

Desde el comienzo, en el año 1985, con diferentes nombres, esta Pastoral se encuentra enmarcada en la pastoral familiar y en la Conferencia Episcopal Argentina. Los Obispos fundantes quisieron incorporar esta Pastoral a la pastoral familiar, conscientes que éste era el espacio donde debe hallarse la persona mayor, pues fueron los mayores quienes formaron su familia, fueron los cimientos, los pilares de las familias.

Esta misión quiere promover y alentar una específica Pastoral en el seno de las familias: el acompañamiento, el cuidado y la integración de los adultos mayores.

¿CÓMO TRABAJAMOS?

El equipo Nacional, en estrecha vinculación con los delegados regionales y diocesanos, anima este servicio, ofreciendo ayudas e inspiración para que las regiones y las diócesis favorezcan una renovada pastoral con los adultos mayores. Y en la Reunión Nacional se suman delegados de movimientos eclesiales y específicamente de Vida Ascendente, donde transmitimos las consignas misionales para el año.

Así caminamos juntos, descubriendo un servicio de gran impacto eclesial y social. Promovemos una cultura que acompañe, cuide e integre el don de las personas mayores, alejándonos de todo vestigio de descarte o indiferencia.

 LA MISIÓN PASTORAL CONCRETA

Hay que distinguir dos aspectos de esta pastoral: los mayores dependientes o en situación de vulnerabilidad y las personas mayores que gozan de  buena salud. La consigna en ambos aspectos es: que todo cristiano – cualquiera que sea su condición – puede ser un misionero y generar en ellos la conciencia de ser amados por Dios Padre. A su vez, promover un cambio cultural en la población de gratitud hacia nuestros mayores.

1. Para el primer grupo, los mayores dependientes o en situación de vulnerabilidad, nuestro Papa Francisco nos regaló la Exhortación apostólica postsinodal Amoris Laetitia donde en el Nº 191 nos exhorta a no abandonar a los ancianos, para lo cual, sugiere despertar el sentido colectivo de gratitud, de aprecio, de hospitalidad, que hagan sentir al anciano parte viva de su Comunidad. A continuación en los Nº 192 y 193 hace una bella descripción del valor de los ancianos para las familias y para la humanidad en sí misma, retomando el concepto de san Juan Pablo II que los abuelos son puente entre generaciones, insiste en enfrentar la cultura del descarte valorizando que los mayores son historia viva de un pueblo y de una cultura, que de descartar su sabiduría ingresa en la sociedad el virus de la muerte. Finalmente, en este amor fecundo que genera una familia grande, sugiere que se integre a los ancianos y enfermos que sufren soledad, que no reciben el apoyo de sus hijos.

La pastoral orgánica asume este compromiso. Y desde nuestra área alentamos y difundimos las tareas pastorales de la Comunidad para que otras diócesis o parroquias puedan replicarlo. Por ejemplo,  la Diócesis de Reconquista y la Diócesis de General Las Heras, un pueblo rural, organizaron los laicos un pesebre viviente móvil, y se detuvo en un hogar geriátrico donde representaron el alumbramiento de María en ese lugar (es sumamente importante haberse detenido en un hogar geriátrico para el nacimiento, porque implica una valoración de los huéspedes del lugar y permitirles a ellos participar en las lectura y cánticos en el momento más importante de la representación del pesebre). Alentamos la tarea de la Red Sanar en su actividad con las personas mayores y a tantos jóvenes que acompañan a personas alojadas en instituciones geriátricas de larga duración.

Estos mayores también son misioneros a través de la pastoral de la Oración donde las personas postradas asumen el compromiso de rezar. O también en la pastoral de la Escucha, que consiste en atender de forma telefónica a personas que se encuentran solas, tristes o desesperanzadas

2. Respecto de las personas mayores autovalidas, en la década de 1990 se pretendió que ellas pudieran salir del encierro de sus casas,  fueran testimonio del valor de la vida e impulsar su integración a la Comunidad parroquial y que ellos se conviertan en sujetos y agentes de evangelización de sus pares, así se fomentó el desarrollo de grupos parroquiales de adultos mayores.

Tuvo mucho éxito e incluso en casi todas las parroquias del país existían grupos de adultos mayores que se reunían semanalmente.

Pero advertimos que las personas mayores del siglo XXI son muy distintas a los mayores del siglo XX. Hoy quieren ser protagonistas, no se contentan con participar en un grupo parroquial. Todos salen de sus casas, son activos, manejan internet y redes sociales, deseosos de brindar su sabiduría, su tiempo, para el bien de sus hermanos.

Como mencioné anteriormente, una pastoral orgánica también se refiere a los adultos mayores que tienen mucha vitalidad, capacidades y voluntad de evangelizar y misionar. Capacidades que muchas veces no se valora, pero el gran desafío de AMORIS LAETITIA es encomendar a los adultos mayores, como miembros de la pastoral familiar,  a salir a evangelizar: no quedarse en una actitud cómoda de recepción de servicios a su favor, sino de salir al encuentro de las familias, de los matrimonios, de los jóvenes.

Hay que repensar una pastoral propia de las personas mayores:

La Exhortación es muy clara en proponer una conversión misionera: “es necesario no quedarse en un anuncio meramente teórico y desvinculado de los problemas reales de las personas.” no. 201, porque no se trata solamente de presentar normativas, sino de proponer valores, sin prejuzgar a nadie, sin desechar a nadie, sin imponer los valores evangélicos, sino mostrarlos  y vivirlos.

Así, esta pastoral encuadrada dentro de la pastoral Familiar propone que las personas mayores sean misioneros familiares. Ya sea en sus propias familias o en actividades hacia otras familias siendo agentes de pastoral familiar (con ayuda de psicopedagogos, médicos, asistentes sociales, abogados, psicólogos, sociólogos, y counseling, que también pueden o no, ser personas mayores). Evangelizando con el Kerigma y el Magisterio de la Iglesia. Entre las misiones que desempeñan podemos destacar:

A) Acompañar a los jóvenes matrimonios en sus primeros años de convivencia. La Exhortación mencionada reconoce: “resulta de gran importancia en esta pastoral la presencia de esposos con experiencia para que desde la parroquia los cónyuges expertos puedan ofrecer su disponibilidad a ayudar a los más jóvenes” (A.L. 223)

Para que los matrimonios jóvenes o frágiles puedan aprender a encontrarse, a detenerse el uno frente al otro, e incluso a compartir momentos de silencio que los obliguen a experimentar la presencia del cónyuge. Es allí cuando los matrimonios que tienen buena experiencia de haber aprendido en este sentido, pueden aportar los recursos prácticos que les fueron útiles, como la programación de tiempos juntos gratuitamente, la relación con los hijos, las diversas maneras de celebrar cosas importantes, los espacios de espiritualidad compartidos, generar una rutina propia de gestos de amor.

 B) Acompañar a matrimonios de un cónyuge católico y el otro agnóstico o que no quiere vivir un compromiso con la fe.

C) Integrar las consultorías que se creen sobre diferentes situaciones familiares como adicciones, infidelidad, violencia familiar, talleres de formación para padres e hijos

D) Otro camino de acercamiento es la bendición de los hogares o la visita de una imagen de la Virgen, que dan la ocasión para desarrollar un diálogo pastoral acerca de la situación de la familia. Tarea que sí suelen realizar los adultos mayores en nuestras parroquias.

E) Integrar centros de escucha especializados en las diócesis para acompañar, acoger y valorar el dolor de quienes han sufrido injustas separaciones, divorcio, abandono o maltratos del cónyuge. En una pastoral de la Reconciliación y la mediación hacia el perdón por las ofensas recibidas. Integrar la pastoral del Duelo para quienes sufren la ausencia de un ser querido.

F) Misionar a través de los medios de comunicación. Así en “Radio Grote” de la Federación de Obreros Católicos, personas mayores tienen un programa de Radio “Guardianes de la Memoria”, donde transmiten valores y generan en vivo un diálogo muy valioso con jóvenes. Con el propósito de llevar a la práctica el anhelo de nuestro Santo Padre, el Papa Francisco: “cuanto quisiera una Iglesia… con la alegría desbordante de un nuevo abrazo entre los jóvenes y los ancianos”. (AL 191).

3. Estas son algunas de las misiones familiares que pueden realizar. Pero, ¿cuáles son los desafíos? ¿Los aspectos negativos que nos encontramos para lograr estos objetivos?

En primer lugar: nadie quiere reconocerse adulto mayor. Son los mayores quienes asumen la pastoral Familiar en sus distintas actividades, pero ninguno quiere ser reconocido como parte de esta pastoral.

En segundo lugar: están acostumbrados a relacionar “pastoral del adulto mayor” con formar parte de un grupo parroquial donde se reúnen solamente para recibir formación. Y la mayoría de los mayores del siglo XXI no quieren eso.

En tercer lugar: los párrocos que estiman que en las misas hay mayoría de mayores, por lo tanto, no se requiere una actividad pastoral propia para ellos.

Para vencer estos desafíos en el año 2018 lanzamos, el día de san Joaquín y santa Ana, donde se convoca a todos los mayores a buscar su lugar en la parroquia.

 Así es que los mayores están integrados a labores evangelizadoras en Catequesis Prebautismal, Cáritas, Formación de matrimonios, acompañamiento de matrimonios, y personas con situaciones de fragilidad entre otras. Pero esto genera que no hay un espíritu de cuerpo, de unión entre ellos; por eso hemos pensado enviar una catequesis para los mayores con mensajes  bíblicos y palabras de nuestro Santo Padre vía whatsApp para el año 2020.

Al integrar esta Pastoral, la Conferencia Episcopal nos permite utilizar todos los medios de comunicación de este organismo, si los Obispos aprueban las propuestas, ellos mismos lo implementan en sus diócesis, así es más factible obtener el éxito en la mision pastoral. Esta integración es un bien para las personas mayores y para que ellos sean protagonistas de la nueva evangelización y “remen en vez de dejar los remos al costado del bote”.

adultosmayores@pastoralfamiliarcea.org.ar